TEMA
9: LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS DEL PERÍODO DE ENTREGUERRAS.
1.
EVOLUCIÓN DE LA ECONOMÍA MUNDIAL ENTRE 1919-1929
1.1.
Consecuencias económicas de la Primera Guerra Mundial.
La
Primera Guerra mundial provocó terribles daños a la economía mundial. Los
países beligerantes hubieron de cambiar sus estructuras económicas para
adaptarse a una economía de guerra: mayor peso de la dirección del Estado,
cambios en la orientación productiva, debilitamiento de algunos sectores y
subsectores económicos, grave alteración de los intercambios comerciales y
financieros…
Una
economía de guerra tiene por objeto mantener el funcionamiento de las
actividades económicas indispensables para un país, procurar el
autoabastecimiento, desincentivar el consumo privado, garantizar la producción
de alimentos y controlar la economía nacional desde el Estado, que adopta
medidas como las siguientes:
·
Favorecer la autarquía como sistema que evite la dependencia
de las importaciones exteriores en productos básicos y material militar.
·
Aumento de la producción de la industria pesada y de material
militar.
·
Cambios en la política agrícola, dirigiendo los cultivos
hacia la producción de grano y, en general, cultivos que aporten alimentos
básicos.
·
Incentivación de la mano de obra femenina a bajo coste para
ocupar los puestos de trabajo de aquellos que se incorporan al ejército.
·
Medidas de ahorro del consumo energético.
·
Establecimiento de reducciones del consumo privado, que puede
incluir el racionamiento a la industria y a las familias.
Por
otra parte los gastos se multiplicaron, lo que llevó a la necesidad de pedir
préstamos y, con ello, al endeudamiento, sobre todo con EE.UU. Además la guerra cambió
completamente el diseño de la producción y el comercio exterior. Esto cambió,
por ejemplo, el anterior sistema de intercambio de materias primas-productos
manufacturados con los territorios coloniales o los países libres de escaso
desarrollo.
Todo
esto significó la pérdida de la hegemonía industrial que Europa había venido
manteniendo desde los inicios de la Revolución industrial. A partir de entonces
EE.UU. hereda el papel de líder económico mundial.
1.2.
EE.UU., nueva potencia mundial
Realmente,
el liderazgo industrial
norteamericano antecede a la Primera Guerra Mundial. Ya a finales del XIX había
superado a Gran Bretaña, a la vez que conquistaba nuevos mercados para sus
manufacturas, aumentando así su peso en el comercio internacional y en el mundo
financiero.
La
tardía entrada de EE.UU en la Guerra, el no haber sufrido en su territorio las
consecuencias de la misma y el grave deterioro económico de los países
europeos, favoreció a los EE.UU., que apenas sin competidores alcanzó el primer
puesto como productor mundial, a la vez que se convertía en el gran consumidor
mundial de materias primas y alimentos. Así dominaba ya las exportaciones
mundiales en productos como los cereales, el algodón, el azúcar o el café.
Además,
su fortaleza económica le permitió convertirse, ya durante la Guerra, en el
gran prestamista mundial, pues concedió abundantes créditos para la compra de
material de guerra. Esto convirtió a sus anteriores competidores industriales
en sus principales deudores.
El símbolo de todos estos cambios lo
tenemos en que la City de Londres dejó paso a Wall Street como principal centro
financiero internacional, mientras la libra esterlina hizo lo propio con el
dólar como principal divisa del mundo.
1.3.
La crisis de reconversión de 1920.
Al terminar la Gran guerra los
contendientes europeos tenían que enfrentarse a un doble reto. Por un lado
reconvertir su economía de guerra en una economía de paz. Por otro, emprender
una enorme tarea de reconstrucción cuando sus finanzas están destrozadas, lo
que se hace evidente en su deuda y en la falta de capitales.
Esto
originó una crisis económica profunda pero de corta duración: 1920-1921, al
menos por lo que respecta a EE.UU. y algunos países europeos. La principal
causa de esta crisis se encontraba en el bajo nivel de la demanda de bienes de
consumo duradero (coches, casas…).
1.4.
El crecimiento económico: 1922-1929.
La economía comienza a recuperarse a
partir de 1922 y tiene que ver con los siguientes hechos:
·
La demanda propiciada por la reconstrucción en Europa
(materiales de construcción, maquinaría y bienes de equipo…)
·
La reconversión industrial, que llevó al desarrollo de nuevas
industrias: automóvil, eléctricas…
·
La adaptación empresarial a las nuevas circunstancias. Así,
las empresas europeas apostaron decididamente por las concentraciones
empresariales para mejorar las condiciones productivas y financieras (trust) y
controlar los mercados (cárteles).
·
La reconstrucción industrial se hace intentando aplicar las
más modernas innovaciones técnicas.
·
El consumo se ve estimulado por la aparición de nuevos
productos muy atractivos para el ciudadano, electrodomésticos, teléfono,
automóviles…, a la vez que se mejoran las técnicas de venta a través de la
publicidad
·
Para poder acceder a estos productos se pone en marcha un
nuevo sistema comercial: la venta con pago diferido con intereses o venta a
plazos.
1.5.
La expansión de Estados Unidos.
Quién realmente introdujo muchos de
los cambios señalados anteriormente fue EE.UU., que fue cambiando sus
estructuras productivas y comerciales hasta desarrollar plenamente la llamada
sociedad de consumo.
La
expansión de EE.UU. se basó en una profunda transformación productiva dominada
por la innovación técnica. De esta forma se disminuían costes y se aumentaba la
producción, obteniendo más beneficios. La aparición de nuevos productos de
consumo, ligada a la venta a plazos creó una oleada consumista, ya que la gente
podía comprar los productos sin necesidad de tener el efectivo en un primer
momento.
En
agricultura, el avance en la mecanización, el uso de fertilizantes químicos y
los avances científicos en materia de selección de semillas, aumentaron
enormemente la producción agraria. Las innovaciones técnicas también dispararon
la productividad industrial norteamericana, que intentó encontrar una más fácil
salida a sus productos popularizándolos,
es decir, haciéndolos más asequibles al consumidor. (Industrial del automóvil
norteamericana, construye coches utilitarios y baratos. Ford T).
La
expansión de los electrodomésticos o aparatos eléctricos disparó la producción
de energía eléctrica, mientras el auge de la construcción estimulaba el
desarrollo de industrias auxiliares como la siderurgia, las cementeras, la
madera…
La
expansión económica redujo el paro en EE.UU hasta el 2% y estimulaba la
capacidad de ahorro de muchos ciudadanos, que en una época de euforia económica
intentaban hacer rentables sus ahorros invirtiéndolos en bolsa y comprando
acciones de las empresas en expansión.
Pero
paralelamente al desarrollo económico se iban generando nuevos problemas:
·
Las industrias de más fuerte expansión eran las de consumo,
muy sensibles a los cambios de coyuntura económica.
·
Sectores tradicionales como la industria textil (competencia
de zonas de escaso desarrollo), el carbón (desarrollo de la electricidad) o los
ferrocarriles (competencia del transporte por carretera) entraban en crisis.
·
Con su recuperación, Europa comenzó a competir con EE.UU. en
materia de productos agrarios. Esta competencia paralizó las exportaciones y
comenzó a hundir los precios de los productos agrarios y los agricultores
norteamericanos empezaron a perder rentas, lo que comenzó a afectar al consumo.
·
La buena marcha de la economía disparó la compra de acciones
en bolsa. Ciudadanos y empresas pedían préstamos a los bancos y se endeudaban
para invertir en la bolsa y la continua demanda de acciones hacía subir las
cotizaciones como la espuma. Los propios bancos habían concedido muchos
préstamos de alto riesgo o aceptado como avales títulos de bolsa. En
definitiva, se había entrado en una dinámica de economía especulativa basada en
el consumo, el crédito fácil y unos beneficios empresariales que no respondían
a la economía real.
Ante
todo esto bastaría una caída de la demanda para que el sistema saltara por los
aires.
1.6.
Los primeros síntomas de inestabilidad económica.
Durante la década de los años veinte
irán apareciendo una serie de síntomas de inestabilidad económica que anuncian
la crisis de 1929. Estos son:
El
nacionalismo económico. La primera Guerra mundial había
permitido que se desarrollase la industria en países
nuevos y que estos
encontrasen nuevos mercados para sus productos agrarios ante la imposibilidad
europea de producir durante la Guerra. Cuando a partir de 1925 Europa se
recupera y comienza a producir, la única manera de hacer frente a la nueva
competencia es adoptar medidas proteccionistas, sobre todo estableciendo
aranceles. Con ello se ponían importantes trabas al comercio internacional y se
creaban tensiones económicas.
La
concentración empresarial. Para hacer frente a la nueva
competencia, los propios gobiernos estimularon las concentraciones empresariales.
Sin embargo esto derivó en el establecimiento de monopolios u oligopolios en
actividades económicas clave.
El
problema de las reparaciones alemanas y las deudas interaliadas.
En el tratado de Versalles se acordó que Alemania debía pagar una fuerte suma
en concepto de reparaciones por el costo de la guerra a los vencedores.
Alemania no hizo frente a su compromiso y en 1923 Francia invadía la región
minera e industrial alemana del Ruhr.
Para
aliviar la tensión se elaboró el Plan Dawes, que fijaba la suma anual que debía
pagar Alemania. Esta hubo de hacer frente a sus pagos con los créditos
proporcionados por EE.UU.
Pero
ya durante la guerra este país había concedido créditos a sus aliados europeos
–Gran Bretaña, Francia, Italia- para la compra de material de guerra, y estos
pretendían ligar sus deudas a la de Alemania, argumentando que devolverían los
créditos sólo si, a su vez, recibían el dinero que Alemania les debía.
Se
creó así un círculo vicioso: Alemania pagaba su deuda a los aliados con los
créditos de EE.UU. y aquellos, con ese dinero, atendían sus deudas con los
estadounidenses. Esto hacía que Europa fuese muy vulnerable a la situación
económica norteamericana, lo que se hizo evidente cuando desde 1928 EE.UU.
comienza a retirar sus capitales de Europa para invertirlos especulativamente
en la bolsa de Nueva York y, en 1929, el Crack de la bolsa cierra el grifo del
crédito americano.
La
inestabilidad alemana que
siguió al final de la Primera Guerra Mundial y que se manifestó en la
superinflación y el hundimiento del sistema monetario.
Los
problemas de la sobreproducción. Tras
el final de la Gran Guerra pronto se recuperó la capacidad productiva. Sin
embargo, los altos índices de paro en Europa y el cada vez más desigual reparto
de la riqueza en EE.UU., determinaban una disminución de la demanda al caer el
consumo. Lo lógico es que se hubiese limitado la producción y hubiesen bajado
los precios. Sin embargo, las prácticas monopolísticas y cartelianas impidieron la caída de precios
mientras el mantenimiento de la producción creaba enormes stocks, tanto en la
industria como en la agricultura, donde se encadenaron varios años de
excelentes cosechas.
La
necesidad de sacar los excedentes agrícolas al mercado hundió los precios y,
con ello, la renta de los agricultores, lo que colaboró en la caída de la
demanda.
Además,
el auge de nuevos países productores y la expansión norteamericana ayudaron a
crear una situación generalizada de superproducción cuando, además, caía la
demanda.
2.
LA CRISIS DE 1929.
2.1. El desplome de la Bolsa de Nueva
York
Octubre
de 1929 puso fin a uno de los períodos más especulativos de la historia de la
Bolsa mundial. En los años anteriores el alza continua de la Bolsa de Nueva
York no se ligaba a los
beneficios empresariales sino a la especulación, en la que participaron bancos,
empresas y una enorme cantidad de particulares
El
valor de las acciones se desliga de la posibilidad de cobrar dividendos de la
empresa y se centra en el juego de la compra-venta especulativa de acciones.
Hasta los más humildes pueden jugar en bolsa con el sistema de compra a crédito
de acciones (el inversor sólo paga el 10% del valor de la acción. El 90%
restante lo consigue el bróker mediante un préstamo bancario a muy corto plazo.
Cuando la acción se vende con beneficios se devuelve el préstamo con interés e
inversor y broker se reparten el beneficio). Así
llegan a Bolsa miles de millones de dólares que inflan artificialmente el valor
de las acciones.
Todo
se basaba en la confianza ciega en el alza continua, pero bastaría que un gran
inversor comenzara a vender para que los demás intentaran rápidamente salvar su
inversión. Eso ocurrió el 20 de septiembre en Londres con la quiebra
fraudulenta de Clarence Hatry, un gran hombre de negocios. Esto provocó una
tendencia bajista en las bolsas mundiales, que culminó el 24 de octubre de
1929, el Jueves Negro, que
supuso el Crack de la Bolsa de Nueva York. Ese día los inversores intentaron
vender masivamente sus acciones (casi 13 millones en un solo día).
Los
días siguientes la compra masiva de acciones por los bancos parece frenar el
problema pero el pánico había cundido y el martes
29 de octubre (Martes Negro) se llegaron a ofrecer a la venta 33 millones
de acciones sin ninguna demanda. El valor de las mismas cayó en picado y
millones de personas se vieron en pocas horas en la ruina. Este fenómeno se
trasladó rápidamente a las bolsas de Europa y Japón sumiendo al mundo
capitalista en la Gran Depresión.
2.2.
La depresión económica en Estados Unidos.
El
hundimiento de la Bolsa sumiría rápidamente a EE.UU. en la depresión y, por
contagio, al resto del mundo –salvo la URSS-. Pero, ¿por qué?
·
La ruina de millones de pequeños accionistas hizo que cayese
el poder adquisitivo y que se desplomase la demanda, agravando así el problema
de la superproducción.
·
Las empresas, a la vez que perdían negocio y beneficios,
veían cortada su fuente de financiación, que antes llegaba a través de la
Bolsa.
·
La estructura bancaria se vio muy afectada. Muchos pequeños
bancos se hundieron y los grandes atravesaron serios problemas cuando
agricultores (hundimiento de los precios agrícolas), empresas (desplome de la
demanda) y particulares (arruinados en bolsa) no pudieron devolver sus
créditos, mientras –paralelamente- muchos clientes comenzaban a retirar sus
ahorros.
·
Ante esta situación los bancos restringieron los créditos,
provocando así el estrangulamiento económico y la quiebra de muchas empresas.
·
La ruina de muchos agricultores y la caída de la actividad
industrial provocaron un vertiginoso aumento del paro, que en 1933 se colocó en
EE.UU. en 12,6 millones de personas.
·
El aumento del paro contrajo aún más la demanda por la caída
del consumo, lo que aumentó aun más la crisis y la parálisis económica.
·
La caída de la demanda y el aumento de los stocks hundieron
los precios, lo que provocó un menor beneficio empresarial y la reducción de la
actividad.
Se
había entrado en un círculo vicioso del que el sistema, por sí solo, no podía
salir.
2.3.
La internacionalización de la crisis.
El hundimiento económico del líder
mundial y sus primeras medidas contribuyeron a contagiar la crisis más allá de
las fronteras de EE.UU. Para afrontar la crisis este país reforzó su política
proteccionista y se apresuró a recuperar los capitales invertidos en Europa y
América Latina, dejando a estos países sin capitales y mercados a los que
exportar sus productos.
Europa
y América dejaron de comprar productos norteamericanos mientras EE.UU. reducía
la compra de materias primas, cuyos precios bajaron rápidamente, hundiendo así
la economía de muchos países de América Latina.
2.4.
Las consecuencias de la Gran Depresión.
Las consecuencias fueron muchas y muy
variadas. Las dividiremos en bloques:
2.4.1. Efectos sobre el sistema productivo.
·
Descenso de la producción industrial,
que alcanzó mínimos en 1932. Esto no afectó a la URSS y muy poco a Japón.
·
Disminución de la producción agrícola. Afecto a productos
alimenticios básicos y a materias primas. Ello afectó muy gravemente a países
de América Central y del Sur, además de Australia, la India…
·
Contracción del comercio. La crisis agrícola e industrial junto
al desplome de la demanda hundieron el comercio mundial. Autarquía fue la
palabra clave en los años 30.
·
Aumento del desempleo. El paro alcanzó cotas desconocidas
hasta entonces. EE.UU. alcanzó el 27% de desempleo, Dinamarca el 32%, Alemania
el 44%... La falta de mecanismos como el seguro de desempleo hizo que se acrecentaran
problemas como la miseria y el hambre.
2.4.2. Efectos sobre la política económica.
·
Generalización del proteccionismo. Para proteger la
economía nacional se impone el proteccionismo. Desaparece el comercio libre
multilateral, se imponen barreras arancelarias y cupos de importación y aparecen los
acuerdos comerciales preferentes.
·
Aparición de la planificación estatal. Olvidando su máxima de impedir el
intervencionismo estatal, los países capitalistas entienden que sin la intervención
del Estado no podrán salir de la crisis, por lo que adoptan políticas de
intervencionismo y planificación estatal y reducen la libertad económica.
2.4.3. Consecuencias políticas
El
descontento social ante las consecuencias de la Gran Depresión fue notable y se
tradujo en todos los países en cambios de gobierno. La Depresión acabó con el
viejo liberalismo decimonónico, poniendo sobre la mesa tres nuevas opciones
políticas:
El comunismo marxista, con la URSS
como ejemplo de país no afectado por la crisis.
El capitalismo reformado, que
prometía acabar con los excesos del liberalismo económico.
El totalitarismo de corte fascista, que triunfó en
Italia, Alemania y Japón.
2.5. Las soluciones a la crisis
El
primer intento de buscar soluciones a la crisis lo protagonizó EE.UU. cuando su
presidente F.D. Roosevelt presentó un ambicioso plan económico:
el New Deal caracterizado por la intervención del
Estado en la actividad económica.
Su
principal objetivo era elevar el nivel adquisitivo de los consumidores para que
aumentase el consumo, con él la producción, los beneficios empresariales y el
empleo.
Las
medidas adoptadas pueden clasificarse en cuatro campos:
·
Medidas monetarias
Se
llevó a cabo una intervención de los bancos con el objeto de imponer reformas
bancarias para proteger los derechos de los ahorradores, a la vez que se daba
poder al presidente para aumentar el dinero en circulación.
·
Medidas agrarias
El
estado compró productos agrícolas y los almacenó para mantener los precios, a
la vez que concedió ayudas a los agricultores para reducir las cosechas
(subvencionando la reducción de la superficie cultivada) y fijó precios mínimos
para defender el poder adquisitivo de los agricultores.
·
Medidas industriales
Se
llegó a un acuerdo para autoregular la producción en cada industria y evitar la
superproducción.
·
Medidas de apoyo al empleo y sociales
El
Estado concedió subsidios de desempleo y aumentó los salarios garantizando un
salario mínimo, a la vez que disminuía la jornada laboral (35-40 horas) para
aumentar el poder adquisitivo y crear empleo. Paralelamente reconocía el
derecho a la libertad sindical y de asociación de los trabajadores.
Finalmente
se promovió un ambicioso programa de obras públicas para fomentar la actividad
económica y crear empleo.
Las
medidas contra la crisis se completaron en otros países. Así, en Gran Bretaña se garantizaron precios mínimos a los agricultores, se concedieron ayudas a las empresas que se instalaban en zonas deprimidas
y se desarrolló el sistema de
pensiones de jubilación; en Francia el Frente Popular estableció la semana laboral de 40 horas sin reducción de salario,, se aumentaron los sueldos y se
establecieron dos semanas de
vacaciones pagadas; en Alemania se impuso la autarquía y la intervención
del Estado, se subvencionó a las empresas para que creasen empleo y se
desarrolló la industria de armamento. En 1939 se había alcanzado allí el pleno
empleo pero a costa de prohibir los sindicatos, reducir los salarios y conducir
al país hacia una guerra inevitable.
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