martes, 28 de abril de 2020

TEMA 9

TEMA 9: LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS DEL PERÍODO DE ENTREGUERRAS.

1. EVOLUCIÓN DE LA ECONOMÍA MUNDIAL ENTRE 1919-1929
1.1. Consecuencias económicas de la Primera Guerra Mundial.
La Primera Guerra mundial provocó terribles daños a la economía mundial. Los países beligerantes hubieron de cambiar sus estructuras económicas para adaptarse a una economía de guerra: mayor peso de la dirección del Estado, cambios en la orientación productiva, debilitamiento de algunos sectores y subsectores económicos, grave alteración de los intercambios comerciales y financieros…
Una economía de guerra tiene por objeto mantener el funcionamiento de las actividades económicas indispensables para un país, procurar el autoabastecimiento, desincentivar el consumo privado, garantizar la producción de alimentos y controlar la economía nacional desde el Estado, que adopta medidas como las siguientes:
·         Control exhaustivo de la política monetaria que evite la hiperinflación.
·         Favorecer la autarquía como sistema que evite la dependencia de las importaciones exteriores en productos básicos y material militar.
·         Aumento de la producción de la industria pesada y de material militar.
·         Cambios en la política agrícola, dirigiendo los cultivos hacia la producción de grano y, en general, cultivos que aporten alimentos básicos.
·         Incentivación de la mano de obra femenina a bajo coste para ocupar los puestos de trabajo de aquellos que se incorporan al ejército.
·         Medidas de ahorro del consumo energético.
·         Establecimiento de reducciones del consumo privado, que puede incluir el racionamiento a la industria y a las familias.
Por otra parte los gastos se multiplicaron, lo que llevó a la necesidad de pedir préstamos y, con ello, al endeudamiento, sobre todo con EE.UU.  Además la guerra cambió completamente el diseño de la producción y el comercio exterior. Esto cambió, por ejemplo, el anterior sistema de intercambio de  materias primas-productos manufacturados con los territorios coloniales o los países libres de escaso desarrollo.
Todo esto significó la pérdida de la hegemonía industrial que Europa había venido manteniendo desde los inicios de la Revolución industrial. A partir de entonces EE.UU. hereda el papel de líder económico mundial.
1.2. EE.UU., nueva potencia mundial
Realmente, el liderazgo  industrial norteamericano antecede a la Primera Guerra Mundial. Ya a finales del XIX había superado a Gran Bretaña, a la vez que conquistaba nuevos mercados para sus manufacturas, aumentando así su peso en el comercio internacional y en el mundo financiero.
La tardía entrada de EE.UU en la Guerra, el no haber sufrido en su territorio las consecuencias de la misma y el grave deterioro económico de los países europeos, favoreció a los EE.UU., que apenas sin competidores alcanzó el primer puesto como productor mundial, a la vez que se convertía en el gran consumidor mundial de materias primas y alimentos. Así dominaba ya las exportaciones mundiales en productos como los cereales, el algodón, el azúcar o el café.
Además, su fortaleza económica le permitió convertirse, ya durante la Guerra, en el gran prestamista mundial, pues concedió abundantes créditos para la compra de material de guerra. Esto convirtió a sus anteriores competidores industriales en sus principales deudores.
El  símbolo de todos estos cambios lo tenemos en que la City de Londres dejó paso a Wall Street como principal centro financiero internacional, mientras la libra esterlina hizo lo propio con el dólar como principal divisa del mundo.
1.3. La crisis de reconversión de 1920.
        Al terminar la Gran guerra los contendientes europeos tenían que enfrentarse a un doble reto. Por un lado reconvertir su economía de guerra en una economía de paz. Por otro, emprender una enorme tarea de reconstrucción cuando sus finanzas están destrozadas, lo que se hace evidente en su deuda y en la falta de capitales.
Esto originó una crisis económica profunda pero de corta duración: 1920-1921, al menos por lo que respecta a EE.UU. y algunos países europeos. La principal causa de esta crisis se encontraba en el bajo nivel de la demanda de bienes de consumo duradero (coches, casas…).
1.4. El crecimiento económico: 1922-1929.
        La economía comienza a recuperarse a partir de 1922 y tiene que ver con los siguientes hechos:
·         La demanda propiciada por la reconstrucción en Europa (materiales de construcción, maquinaría y bienes de equipo…)
·         La reconversión industrial, que llevó al desarrollo de nuevas industrias: automóvil, eléctricas…
·         La adaptación empresarial a las nuevas circunstancias. Así, las empresas europeas apostaron decididamente por las concentraciones empresariales para mejorar las condiciones productivas y financieras (trust) y controlar los mercados (cárteles).
·         La reconstrucción industrial se hace intentando aplicar las más modernas innovaciones técnicas.
·         El consumo se ve estimulado por la aparición de nuevos productos muy atractivos para el ciudadano, electrodomésticos, teléfono, automóviles…, a la vez que se mejoran las técnicas de venta a través de la publicidad
·         Para poder acceder a estos productos se pone en marcha un nuevo sistema comercial: la venta con pago diferido con intereses o venta a plazos.
1.5. La expansión de Estados Unidos.
        Quién realmente introdujo muchos de los cambios señalados anteriormente fue EE.UU., que fue cambiando sus estructuras productivas y comerciales hasta desarrollar plenamente la llamada sociedad de consumo.
La expansión de EE.UU. se basó en una profunda transformación productiva dominada por la innovación técnica. De esta forma se disminuían costes y se aumentaba la producción, obteniendo más beneficios. La aparición de nuevos productos de consumo, ligada a la venta a plazos creó una oleada consumista, ya que la gente podía comprar los productos sin necesidad de tener el efectivo en un primer momento.
En agricultura, el avance en la mecanización, el uso de fertilizantes químicos y los avances científicos en materia de selección de semillas, aumentaron enormemente la producción agraria. Las innovaciones técnicas también dispararon la productividad industrial norteamericana, que intentó encontrar una más fácil salida a sus productos popularizándolos, es decir, haciéndolos más asequibles al consumidor. (Industrial del automóvil norteamericana, construye coches utilitarios y baratos. Ford T).
La expansión de los electrodomésticos o aparatos eléctricos disparó la producción de energía eléctrica, mientras el auge de la construcción estimulaba el desarrollo de industrias auxiliares como la siderurgia, las cementeras, la madera…
La expansión económica redujo el paro en EE.UU hasta el 2% y estimulaba la capacidad de ahorro de muchos ciudadanos, que en una época de euforia económica intentaban hacer rentables sus ahorros invirtiéndolos en bolsa y comprando acciones de las empresas en expansión.
Pero paralelamente al desarrollo económico se iban generando nuevos problemas:
·         Las industrias de más fuerte expansión eran las de consumo, muy sensibles a los cambios de coyuntura económica.
·         Sectores tradicionales como la industria textil (competencia de zonas de escaso desarrollo), el carbón (desarrollo de la electricidad) o los ferrocarriles (competencia del transporte por carretera) entraban en crisis.
·         Con su recuperación, Europa comenzó a competir con EE.UU. en materia de productos agrarios. Esta competencia paralizó las exportaciones y comenzó a hundir los precios de los productos agrarios y los agricultores norteamericanos empezaron a perder rentas, lo que comenzó a afectar al consumo.
·         La buena marcha de la economía disparó la compra de acciones en bolsa. Ciudadanos y empresas pedían préstamos a los bancos y se endeudaban para invertir en la bolsa y la continua demanda de acciones hacía subir las cotizaciones como la espuma. Los propios bancos habían concedido muchos préstamos de alto riesgo o aceptado como avales títulos de bolsa. En definitiva, se había entrado en una dinámica de economía especulativa basada en el consumo, el crédito fácil y unos beneficios empresariales que no respondían a la economía real.
Ante todo esto bastaría una caída de la demanda para que el sistema saltara por los aires.
1.6. Los primeros síntomas de inestabilidad económica.
      Durante la década de los años veinte irán apareciendo una serie de síntomas de inestabilidad económica que anuncian la crisis de 1929. Estos son:
El nacionalismo económico. La primera Guerra mundial había permitido que se desarrollase la industria en países nuevos y que estos encontrasen nuevos mercados para sus productos agrarios ante la imposibilidad europea de producir durante la Guerra. Cuando a partir de 1925 Europa se recupera y comienza a producir, la única manera de hacer frente a la nueva competencia es adoptar medidas proteccionistas, sobre todo estableciendo aranceles. Con ello se ponían importantes trabas al comercio internacional y se creaban tensiones económicas.
La concentración empresarial. Para hacer frente a la nueva competencia, los propios gobiernos estimularon las concentraciones empresariales. Sin embargo esto derivó en el establecimiento de monopolios u oligopolios en actividades económicas clave.
El problema de las reparaciones alemanas y las deudas interaliadas. En el tratado de Versalles se acordó que Alemania debía pagar una fuerte suma en concepto de reparaciones por el costo de la guerra a los vencedores. Alemania no hizo frente a su compromiso y en 1923 Francia invadía la región minera e industrial alemana del Ruhr.
Para aliviar la tensión se elaboró el Plan Dawes, que fijaba la suma anual que debía pagar Alemania. Esta hubo de hacer frente a sus pagos con los créditos proporcionados por EE.UU.
Pero ya durante la guerra este país había concedido créditos a sus aliados europeos –Gran Bretaña, Francia, Italia- para la compra de material de guerra, y estos pretendían ligar sus deudas a la de Alemania, argumentando que devolverían los créditos sólo si, a su vez, recibían el dinero que Alemania les debía.
Se creó así un círculo vicioso: Alemania pagaba su deuda a los aliados con los créditos de EE.UU. y aquellos, con ese dinero, atendían sus deudas con los estadounidenses. Esto hacía que Europa fuese muy vulnerable a la situación económica norteamericana, lo que se hizo evidente cuando desde 1928 EE.UU. comienza a retirar sus capitales de Europa para invertirlos especulativamente en la bolsa de Nueva York y, en 1929, el Crack de la bolsa cierra el grifo del crédito americano.
La inestabilidad alemana que siguió al final de la Primera Guerra Mundial y que se manifestó en la superinflación y el hundimiento del sistema monetario.
Los problemas de la sobreproducción. Tras el final de la Gran Guerra pronto se recuperó la capacidad productiva. Sin embargo, los altos índices de paro en Europa y el cada vez más desigual reparto de la riqueza en EE.UU., determinaban una disminución de la demanda al caer el consumo. Lo lógico es que se hubiese limitado la producción y hubiesen bajado los precios. Sin embargo, las prácticas monopolísticas y cartelianas impidieron la caída de precios mientras el mantenimiento de la producción creaba enormes stocks, tanto en la industria como en la agricultura, donde se encadenaron varios años de excelentes cosechas.
La necesidad de sacar los excedentes agrícolas al mercado hundió los precios y, con ello, la renta de los agricultores, lo que colaboró en la caída de la demanda.
Además, el auge de nuevos países productores y la expansión norteamericana ayudaron a crear una situación generalizada de superproducción cuando, además, caía la demanda.

2. LA CRISIS DE 1929.
    2.1. El desplome de la Bolsa de Nueva York
Octubre de 1929 puso fin a uno de los períodos más especulativos de la historia de la Bolsa mundial. En los años anteriores el alza continua de la Bolsa de Nueva York  no se ligaba a los beneficios empresariales sino a la especulación, en la que participaron bancos, empresas y una enorme cantidad de particulares
El valor de las acciones se desliga de la posibilidad de cobrar dividendos de la empresa y se centra en el juego de la compra-venta especulativa de acciones. Hasta los más humildes pueden jugar en bolsa con el sistema de compra a crédito de acciones (el inversor sólo paga el 10% del valor de la acción. El 90% restante lo consigue el bróker mediante un préstamo bancario a muy corto plazo. Cuando la acción se vende con beneficios se devuelve el préstamo con interés e inversor y broker se reparten el beneficio). Así llegan a Bolsa miles de millones de dólares que inflan artificialmente el valor de las acciones.
Todo se basaba en la confianza ciega en el alza continua, pero bastaría que un gran inversor comenzara a vender para que los demás intentaran rápidamente salvar su inversión. Eso ocurrió el 20 de septiembre en Londres con la quiebra fraudulenta de Clarence Hatry, un gran hombre de negocios. Esto provocó una tendencia bajista en las bolsas mundiales, que culminó el 24 de octubre de 1929, el Jueves Negro, que supuso el Crack de la Bolsa de Nueva York. Ese día los inversores intentaron vender masivamente sus acciones (casi 13 millones en un solo día).
 Los días siguientes la compra masiva de acciones por los bancos parece frenar el problema pero el pánico había cundido y el martes 29 de octubre (Martes Negro) se llegaron a ofrecer a la venta 33 millones de acciones sin ninguna demanda. El valor de las mismas cayó en picado y millones de personas se vieron en pocas horas en la ruina. Este fenómeno se trasladó rápidamente a las bolsas de Europa y Japón sumiendo al mundo capitalista en la Gran Depresión.
2.2. La depresión económica en Estados Unidos.
El hundimiento de la Bolsa sumiría rápidamente a EE.UU. en la depresión y, por contagio, al resto del mundo –salvo la URSS-. Pero, ¿por qué?
·         La ruina de millones de pequeños accionistas hizo que cayese el poder adquisitivo y que se desplomase la demanda, agravando así el problema de la superproducción.
·         Las empresas, a la vez que perdían negocio y beneficios, veían cortada su fuente de financiación, que antes llegaba a través de la Bolsa.
·         La estructura bancaria se vio muy afectada. Muchos pequeños bancos se hundieron y los grandes atravesaron serios problemas cuando agricultores (hundimiento de los precios agrícolas), empresas (desplome de la demanda) y particulares (arruinados en bolsa) no pudieron devolver sus créditos, mientras –paralelamente- muchos clientes comenzaban a retirar sus ahorros.
·         Ante esta situación los bancos restringieron los créditos, provocando así el estrangulamiento económico y la quiebra de muchas empresas.
·         La ruina de muchos agricultores y la caída de la actividad industrial provocaron un vertiginoso aumento del paro, que en 1933 se colocó en EE.UU. en 12,6 millones de personas.
·         El aumento del paro contrajo aún más la demanda por la caída del consumo, lo que aumentó aun más la crisis y la parálisis económica.
·         La caída de la demanda y el aumento de los stocks hundieron los precios, lo que provocó un menor beneficio empresarial y la reducción de la actividad.
Se había entrado en un círculo vicioso del que el sistema, por sí solo, no podía salir.
2.3. La internacionalización de la crisis.
        El hundimiento económico del líder mundial y sus primeras medidas contribuyeron a contagiar la crisis más allá de las fronteras de EE.UU. Para afrontar la crisis este país reforzó su política proteccionista y se apresuró a recuperar los capitales invertidos en Europa y América Latina, dejando a estos países sin capitales y mercados a los que exportar sus productos.
Europa y América dejaron de comprar productos norteamericanos mientras EE.UU. reducía la compra de materias primas, cuyos precios bajaron rápidamente, hundiendo así la economía de muchos países de América Latina.
2.4. Las consecuencias de la Gran Depresión.
        Las consecuencias fueron muchas y muy variadas. Las dividiremos en bloques:
     2.4.1. Efectos sobre el sistema productivo.
·         Descenso de la producción industrial, que alcanzó mínimos en 1932. Esto no afectó a la URSS y muy poco a Japón.
·         Disminución de la producción agrícola. Afecto a productos alimenticios básicos y a materias primas. Ello afectó muy gravemente a países de América Central y del Sur, además de Australia, la India…
·         Contracción del comercio. La crisis agrícola e industrial junto al desplome de la demanda hundieron el comercio mundial. Autarquía fue la palabra clave en los años 30.
·         Aumento del desempleo. El paro alcanzó cotas desconocidas hasta entonces. EE.UU. alcanzó el 27% de desempleo, Dinamarca el 32%, Alemania el 44%... La falta de mecanismos como el seguro de desempleo hizo que se acrecentaran problemas como la miseria y el hambre.
     2.4.2. Efectos  sobre la política económica.
·         Generalización del proteccionismo. Para proteger la economía nacional se impone el proteccionismo. Desaparece el comercio libre multilateral, se imponen barreras arancelarias y  cupos de importación y aparecen los acuerdos comerciales preferentes.
·         Aparición de la planificación estatal. Olvidando su máxima de impedir el intervencionismo estatal, los países capitalistas entienden que sin la intervención del Estado no podrán salir de la crisis, por lo que adoptan políticas de intervencionismo y planificación estatal y reducen la libertad económica.
     2.4.3. Consecuencias políticas
El descontento social ante las consecuencias de la Gran Depresión fue notable y se tradujo en todos los países en cambios de gobierno. La Depresión acabó con el viejo liberalismo decimonónico, poniendo sobre la mesa tres nuevas opciones políticas:
El comunismo marxista, con la URSS como ejemplo de país no afectado por la crisis.
El capitalismo reformado, que prometía acabar con los excesos del liberalismo económico.
El totalitarismo de corte fascista, que triunfó en Italia, Alemania y Japón.

2.5. Las soluciones a la crisis
El primer intento de buscar soluciones a la crisis lo protagonizó EE.UU. cuando su presidente F.D. Roosevelt presentó un ambicioso plan económico: el New Deal caracterizado por la intervención del Estado en la actividad económica.
Su principal objetivo era elevar el nivel adquisitivo de los consumidores para que aumentase el consumo, con él la producción, los beneficios empresariales y el empleo.
Las medidas adoptadas pueden clasificarse en cuatro campos:
·         Medidas monetarias
Se llevó a cabo una intervención de los bancos con el objeto de imponer reformas bancarias para proteger los derechos de los ahorradores, a la vez que se daba poder al presidente para aumentar el dinero en circulación.
·         Medidas agrarias
El estado compró productos agrícolas y los almacenó para mantener los precios, a la vez que concedió ayudas a los agricultores para reducir las cosechas (subvencionando la reducción de la superficie cultivada) y fijó precios mínimos para defender el poder adquisitivo de los agricultores.
·         Medidas industriales
Se llegó a un acuerdo para autoregular la producción en cada industria y evitar la superproducción.
·         Medidas de apoyo al empleo y sociales
El Estado concedió subsidios de desempleo y aumentó los salarios garantizando un salario mínimo, a la vez que disminuía la jornada laboral (35-40 horas) para aumentar el poder adquisitivo y crear empleo. Paralelamente reconocía el derecho a la libertad sindical y de asociación de los trabajadores.
Finalmente se promovió un ambicioso programa de obras públicas para fomentar la actividad económica y crear empleo.

Las medidas contra la crisis se completaron en otros países. Así, en Gran Bretaña se garantizaron precios mínimos a los agricultores, se concedieron ayudas a las empresas que se instalaban en zonas deprimidas y se desarrolló el sistema de pensiones de jubilación; en Francia el Frente Popular estableció la semana laboral de 40 horas sin reducción de salario,, se aumentaron los sueldos y se establecieron dos semanas de vacaciones pagadas; en Alemania se impuso la autarquía y la intervención del Estado, se subvencionó a las empresas para que creasen empleo y se desarrolló la industria de armamento. En 1939 se había alcanzado allí el pleno empleo pero a costa de prohibir los sindicatos, reducir los salarios y conducir al país hacia una guerra inevitable.