UNIDAD 8: LOS NUEVOS
SISTEMAS POLÍTICOS DEL PERÍODO DE ENTREGUERRAS.
EL TRIUNFO DE LOS
TOTALITARISMOS
I. DE RUSIA A LA U.R.S.S.
1. LAS
REVOLUCIONES RUSAS DE 1917
1.1. LOS
ACONTECIMIENTOS.
a) LOS
ANTECEDENTES. Hasta el último tercio del siglo XIX Rusia es un imperio aislado y
atrasado sometido al poder despótico de los zares. De hecho, hasta 1861 se
mantiene la servidumbre legal. No obstante, la inversión extranjera
industrializa Rusia y crea un proletariado urbano.
Políticamente Rusia sufre una grave crisis
tras la derrota en la guerra que le enfrentó a Japón en 1905, lo que unido a la
crisis económica que se arrastraba desde 1903, provocó un movimiento
revolucionario –en el que ya aparecieron los soviets- que fue duramente
reprimido (Domingo Rojo). Tras ello, el zar Nicolás II autorizó la creación de
una Duma (parlamento)
o Asamblea elegida por representantes del pueblo y aprobó mejoras laborales y
sociales.
Sin embargo, los partidos revolucionarios de
izquierda y los soviets criticaban la existencia de una Duma controlada por la
burguesía.
b) LOS HECHOS
La decisión de Nicolás II de entrar en la I
Guerra Mundial -para lo que no estaba preparada- lleva pronto a Rusia a una
profunda crisis política, económica y social que pone al pueblo en contra del
régimen de los zares.
Esta grave crisis va a desembocar en las revoluciones
de 1917.
La primera, en febrero de
1917, cuando una oleada de
manifestaciones y huelgas de obreros, dirigidas por los soviets y apoyadas por
los soldados, lleva a la Duma a elegir un gobierno provisional de socialistas y
liberales encabezado por Alexander Kerenski. La revolución destronó al zar, que
abdicó en marzo de 1917. Rusia se convertía así en una República parlamentaria.
La segunda, en octubre de
1917, será protagonizada, en Moscú y
Petrogrado, por los bolcheviques (socialistas rusos) encabezados por Lenin y Trotski.
En ella los soviets (asambleas revolucionarias de campesinos, obreros y
soldados) asaltan el Palacio de Invierno, sede del gobierno provisional, se
hacen con el poder y establecen el gobierno del Consejo de Comisarios del
Pueblo bajo el control del Partido Comunista.
El 25 de octubre Lenin pasó a presidir el
primer gobierno revolucionario, con Trotski, como encargado de Asuntos
Exteriores y Stalin como responsable de las nacionalidades rusas.
Entre las primeras
medidas tomadas por la República
revolucionaria de los soviets destacaron:
· El inicio
de negociaciones de paz con Alemania para salir de la Primera Guerra Mundial,
que culminaron con la firma del tratado de Brest-Litovks en 1918, que supuso
para Rusia la pérdida de importantes territorios como Finlandia, Polonia,
Estonia, Lituania o Ucrania
· La
confiscación de las propiedades de los zares, de la nobleza y de la Iglesia,
que serían entregadas a los soviets para que las repartiesen entre los
campesinos.
· El
reconocimiento del derecho de autodeterminación a los distintos pueblos de
Rusia
· La
supresión de la propiedad privada de las empresas.
· La
nacionalización de la banca.
· En 1919
se creó en Moscú la III internacional o Internacional Comunista, que tenía como
objetivo promover la revolución comunista.
2. LOS PRIMEROS
AÑOS DE LA NUEVA RUSIA
a) La guerra
civil (1918-1921)
Los hechos anteriores se
desarrollan mientras Rusia sigue participando en la I Guerra Mundial y vive una
guerra civil que entre 1918 y 1921 enfrentó a dos bandos:
*Por un lado los llamados rusos
blancos -formados por los
soldados fieles al régimen zarista, sectores burgueses y conservadores- y los mencheviques o socialdemócratas rusos antes unidos en el mismo
partido a los bolcheviques.
*Por otro lado al ejército
rojo revolucionario dirigido por
los bolcheviques.
El ejército blanco era
apoyado por las potencias de la Entente, contrarias a la revolución comunista y
al deseo de los bolcheviques de salir de la I Guerra Mundial.
Los antibolcheviques nunca
se llegaron a unir y la victoria acabó del lado de los bolcheviques
b) La
construcción de la U.R.S.S.
Tras la victoria del
ejército rojo, en 1922 se inicia la creación de la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.), que culmina cuando este nuevo estado se dota
–en 1924- de una constitución basada en cuatro pilares:
*Se adopta como forma de
estado la república federal bajo dominio ruso.
*El poder del estado queda
en manos de un partido único, el partido comunista (PCUS)
*La soberanía popular se
deposita en un parlamento bicameral, llamado Comité Central o Soviet
Supremo, constituido por el Soviet de
la Unión y el Soviet de las Nacionalidades. Entre otras, tiene la misión de
elegir al gobierno. El presidente del Soviet Supremo es el Secretario General
del PCUS.
Desde
1929 el Comité Central elige una comisión que tome las decisiones en asuntos
que no requiriesen la reunión de todos los miembros del Soviets: el Politburó.
*El gobierno –elegido por el
Soviets Supremo- recibirá el nombre de Consejo de
Comisarios del Pueblo o Presidium. Su
presidente es el jefe de gobierno.
*Este también designa a los
candidatos a formar el órgano supremo legislativo: el Congreso de
los Soviets, que representa a todas
las repúblicas a través de sus consejos o Soviets.
A partir de entonces se comienzan a tomar medidas para sustituir el
capitalismo por el socialismo marxista, sobre todo la abolición de la propiedad
privada y la planificación de la economía por parte del estado.
Sin embargo, el hambre y el
estancamiento económico obligaron a Lenin, entre 1921-1928, a poner en marcha
la llamada Nueva Política Económica (NEP) que debió admitir fórmulas
capitalistas para estimular una economía hundida por la revolución y la guerra.
Esto hizo reaparecer en la
sociedad soviética una sociedad dividida en clases, beneficiando a los
campesinos ricos, los intermediarios, los empresarios industriales y los altos
cargos del PCUS, pero también los campesinos y obreros se beneficiaron de las
subidas de salarios y de la creación de empleo
3. EL
TOTALITARISMO SOVIÉTICO: EL ESTALINISMO (1927-1939)
En la URSS, tras la muerte
de Lenin (1924) se planteó una lucha por el poder entre Trotski y Stalin
–desde 1922, Secretario General del PCUS- que acaba ganando este último.
Trotski sería expulsado del Partido y en 1929 deportado de la URSS, muriendo en
México asesinado por Ramón Mercader, un agente español de la NKVD soviética.
El triunfo de Stalin de paso
al estalinismo:
un gobierno personal y totalitario que, en lo político, y con el apoyo del
partido comunista soviético, anuló la disidencia sirviéndose de los campos de
concentración en Siberia; mientras en lo económico imponía la planificación.
3.1. La planificación
económica soviética.
Económicamente Stalin puso
fin a la NEP e impuso la planificación económica estatal a través de planes
quinquenales, basándose en dos objetivos:
*La colectivización de los
medios de producción, destacando la colectivización agraria a partir de
expropiaciones masivas de tierras que eran convertidas, bien en cooperativas
agrarias o Koljoses, bien en explotaciones agrarias estatales con campesinos
asalariados o Sovjoses.
*Por otro lado también se
colectivizó y planificó la industria, desarrollando sobre todo la industria
pesada: siderurgia, química, maquinaria y de armamento. Con ello se consiguió
que en 1940 la URSS fuese ya la tercera potencia industrial del mundo tras
EE.UU. y Alemania.
Paralelamente se modificó la
sociedad. Por un lado, la industrialización soviética hizo disminuir la
población agraria a la vez que aumentaba el proletariado industrial; por otro,
surgió una nueva clase social llamada intelligentsia, formada por profesionales cualificados y altos
cargos del partido comunista.
3.2. La dictadura de Stalin
Desde su cargo de Secretario
General del partido Comunista Stalin inició un proceso de concentración de
poder en su persona, que desembocaría en una dictadura personal mientras se
reforzaba el estado totalitario. Para ello aplicó una política de terror,
denominada purgas, en
la que los agentes de la policía política (NKVD) perseguían y detenían a todos
aquellos que mantenían ideas contrarias a las oficiales. De esta manera se
enviaron a cientos de miles de personas a campos de concentración y otros
cientos de miles fueron ejecutados.
En 1936 se aprueba una nueva
constitución que contenía unos supuestos derechos y libertades democráticas
(sufragio universal, derechos sociales y económicos, libertad de conciencia, de
prensa…. etc, pero en la práctica estos derechos y libertades sólo podían ser
ejercidos cuando coincidían con la política del partido.
Desde entonces se deja de
hablar de dictadura del proletariado y se sustituye el término por el de
democracia soviética, aunque realmente el sistema político es el de un
totalitarismo comunista en manos de los máximos dirigentes del partido único.
II. LAS DEMOCRACIAS
OCCIDENTALES.
Los países vencedores de la
I Guerra Mundial, Francia, Inglaterra y Estados Unidos, se convirtieron desde
entonces en modelos de estados democráticos, si bien en el período que va de
1919 a 1939 sus trayectorias fueron muy distintas.
a) Francia.
Tuvo que hacer frente tras
la I Guerra Mundial a la reconstrucción de su economía y a las fuertes
tensiones sociales derivadas del malestar de la clase obrera, sobre todo tras
el estallido de la crisis de 1929. Esto creó desconfianza en el sistema
democrático, lo que permitió el ascenso de los partidos de ultraderecha. Para
hacerles frente los partidos radical, socialista y comunista se unieron en el
Frente Popular francés, que ganó las elecciones en 1936.
b) Inglaterra
También aquí, para hacer
frente a los efectos de la crisis del 29 hubo de gobernarse en coalición. Así,
entre 1929-1931 se formó el gabinete de Unión Nacional.
c) Estados Unidos
Al contrario que sus aliados
europeos, EE.UU. salió beneficiado de la guerra: financiaba a los países
europeos, lideraba la industria mundial, conseguía nuevos mercados para sus
productos… Eran los felices años 20, en los que EE.UU. optó por el aislacionismo político (no ratificó el
Tratado de Versalles ni se integró en la Sociedad de Naciones). Sin embargo, el
Crack del 29 llevó al país a la Gran Depresión, que obligó a adoptar, en el
máximo representante del capitalismo, políticas de intervencionismo estatal en
la economía
III. EL ASCENSO DE LOS TOTALITARISMOS
1. Características de los
totalitarismos
Los totalitarismos pueden
definirse como sistemas políticos antiliberales, antidemocráticos,
antimarxistas y racistas. Su desarrollo, en manos de personajes fanáticos como
Hitler o Mussolini, acabará siendo la causa principal de la Segunda Guerra
Mundial, sustentados sobre los siguientes ideales:
a) OMNIPOTENCIA
DEL ESTADO: Se crea un estado
totalitario centralizado al que los ciudadanos deben estar totalmente
sometidos. Se niega la separación de poderes, un partido único se hace con el
poder y se suprime la oposición.
b) RECHAZO
DE LAS FORMAS DEMOCRÁTICAS. Los totalitarismos se oponen a la democracia liberal,
a la que creen ineficaz, al socialismo, el comunismo y el movimiento obrero.
Para anularlos se apoyan en la represión y la persecución violenta, sembrando
el terror con fuerzas paramilitares y campos de concentración
c) PROTAGONISMO
DE LAS ELITES: El gobierno recae
sobre una minoría que tiene como principal objetivo manipular a las masas. A
partir de aquí se anula la democracia, comenzado por la celebración de
elecciones. Las mujeres se convierten en ciudadanos de segunda clase (el
nazismo considera que su papel debe limitarse a atender la cocina, tener hijos
e ir a la iglesia) y el racismo culmina con la persecución a las minorías y
aberraciones como la del Holocausto judío.
d) EXALTACION
DE UN JEFE CARISMÁTICO: Se considera
que una nación fuerte debe ser dirigida por alguien al que debe prestársele
obediencia ciega.
e) IMPERIALISMO: Se parte de la idea de que un pueblo superior tiene
derecho a disponer de espacio. Ello justifica la conquista de otros países por
encima de las normas del derecho internacional y lleva a la guerra. Para ello
se basan en la exaltación del militarismo (se educa a la juventud en valores
militares), un exacerbado nacionalismo y el revanchismo.
Los totalitarismos tuvieron
sus mejores ejemplos en el fascismo italiano encabezado por Benito Mussolini,
el nazismo alemán liderado por Adolf Hitler o el fascismo implantado en
España por el General Franco.
2. El fascismo italiano.
El origen del fascismo
italiano está en 1919, cuando Benito Mussolini constituyó en Milán el grupo de
carácter paramilitar los “Fasci di Combattimento” de
ideología ultranacionalista, anticomunista y antiliberal, cuyos miembros lucían
uniformes de color negro. De ahí surgiría en 1921 elPartido Nacional
Fascista.
Desde entonces Mussolini
usará a los militantes del partido, organizados como «escuadras de acción» o squadristi, para atacar y amedrentar a sus opositores –sobre todo
socialistas y comunistas-, recurriendo a la violencia más extrema posible
(apedreamientos, grescas callejeras, incendios…), a la vez que ejerce una dura
oposición al liberalismo y a la democracia.
Las ideas populistas de
Mussolini seducían a ex soldados y obreros, descontentos tras la Primera Guerra
Mundial. A medida que la violencia fascista aumentaba en el país, Mussolini
conseguía un escaño en el parlamento italiano en las elecciones de 1921.
Inicialmente, la élite conservadora de Italia aceptaba al fascismo como un «mal
menor» ante el peligro de un gobierno socialista o comunista; sin embargo, a lo
largo de 1922, fue evidente que Mussolini y sus militantes tenían proyectos
propios que amenazaban la propia democracia.
La gran oportunidad de
Mussolini llegó cuando el gobierno italiano convocó una manifestación
patriótica para celebrar -4 de noviembre- la victoria italiana en la Primera
Guerra Mundial. Siguiendo sus órdenes, masas de fascistas emprendieron una
marcha hacia Roma con el fin de tomar el poder para su líder.
Los llamados camisas
negras acudieron a la capital
italiana desde el 22 de octubre, amenazando con provocar una guerra civil si
las autoridades les cerraban el paso. Ya entonces los fascistas habían
conseguido, por medio de agresiones y amenazas, forzar la renuncia de casi
todas las autoridades socialistas del Norte de Italia, región que dominaron en
pocos días, ante la pasividad del ejército y la policía.
La oposición del rey Víctor
Manuel III a que se ordenase la intervención del ejército para detener la
marcha sobre Roma causó la dimisión del primer ministro. Una semana después -29
de octubre- el rey pedía a Mussolini que formase un nuevo gobierno. A partir de
ese momento y mediante corrupciones y manipulaciones del sistema electoral,
Mussolini pone en marcha la creación del estado fascista en Italia.
La dictadura encabezada por
el autodenominado Duce, se haría efectiva en enero de 1925, cuando
Mussolini envía al rey un decreto de disolución del parlamento. Inmediatamente
procede a la supresión de los partidos políticos y los sindicatos, mandó
arrestar a los líderes de los grupos de izquierda y anuló la libertad de
prensa. Tras ello, centenares de miles de italianos hubieron de exiliarse.
Nacía así el Estado totalitario fascista.
Principios del fascismo
italiano:
· Establece
una dictadura de carácter personal, concentrando todo el poder en la persona
del Duce, el jefe carismático al que se le debía obediencia ciega.
· Se anula
la democracia con la imposición de un partido único, el partido fascista.
· Se
prohíben los partidos políticos y sindicatos. Se llega incluso a establecer la
eliminación de la lucha de clases, sustituida por una sociedad armónica
impuesta por la fuerza.
· Se exalta
el sentimiento nacionalista, promoviendo el racismo y las ideas imperialistas
· El
control de la economía queda en manos del estado, que impone una política
autárquica, aunque se permitirá el mantenimiento de grandes empresas privadas a
las que el estado protegía con subvenciones.
3. EL NAZISMO
ALEMÁN
3.1. El
ascenso al poder del nazismo.
Sus orígenes están en la
posguerra de Alemania, en la República de Weimar, cuando se funda un pequeño partido autodenominado Partido de los Obreros Alemanes, uno de cuyos primeros miembros fue Adolf Hitler. En
1920 cambiaron su nombre por el de Partido
Nacional Socialista de los obreros Alemanes (NSDAP), comenzando un ascenso que tendría drásticas
consecuencias.
Tras la toma del Ruhr alemán
por los franceses (1923), los nacionalsocialistas denunciaron la debilidad de
la República de Weimar y protagonizaron elPustch de la cervecería: imitando la marcha sobre Roma de Mussolini,
los camisas pardas –bandas armas nazis- llevaron a cabo un levantamiento que
comenzó en una cervecería de Munich, Hitler fue encarcelado y, en su encierro,
escribió su obra Mein Kampf (Mi lucha), un ideario personal cargado de sentimientos racistas y de
violencia.
A principios de 1924
Alemania comenzaba a salir de la crisis en la que estaba sumida y el
nacionalsocialismo entró en una fase de desprestigio y abandono de sus
afiliados. Por entonces Hitler era visto como un charlatán y sus seguidores
como unos lunáticos. Hasta 1929, cuando al estallar la Gran Depresión, Hitler
volvió a presentarse como un coloso capaz de salvar de esta situación a los
germanos.
Alemania sufrió más que
nadie la crisis del 29: Había seis millones de parados; los votos de la
izquierda aumentaban y las clases medias se sentían horrorizadas ante una
posible victoria del comunismo y el nuevo bolchevismo. Hitler encendió los
sentimientos de muchos alemanes a través de una propaganda violenta y confusa a
la vez. Un elemento clave del discurso de Hitler fue su capacidad de revivir el
sentimiento de orgullo nacional. Hitler prometía repudiar al Tratado de
Versalles, suspender los pagos de indemnizaciones, generar empleo, combatir la
corrupción y controlar a los ricos. Sutilmente, los nazis empezaron también a
asociar a los judíos con los comunistas y los empresarios corruptos, reviviendo
el antisemitismo.
La inestabilidad
económica de la Gran Depresión pronto se extendió al campo político y benefició
a Hitler. En las elecciones parlamentarias de 1930 el partido nazi se convirtió
en la en la segunda fuerza política de Alemania y al Partido Comunista en la tercera.
Después de obtener apoyo
popular, Hitler procedió a buscar el del Ejército, asegurando que eliminaría
los límites impuestos al Ejército alemán en el Tratado de Versalles. El avance
electoral de Hitler también atrajo la atención de los hombres de negocios y
varias empresas empezaron a financiarlo.
A raíz de una crisis de
gobierno, en enero de 1933, Hitler fue nombrado por el presidente de la
República (Hindenburg) Canciller de Alemania. De inmediato empezó a trabajar
para adquirir más poder y convocó nuevas elecciones para marzo, para las cuales
contaría ya con los recursos del Estado y el apoyo de destacados industriales y
algunos militares. Además, impuso restricciones a los mítines políticos y a la
prensa y nombró a Göring jefe de la policía estatal. Al poco tiempo, la policía
con la ayuda de las "camisas pardas" empezó a disolver las
concentraciones opositoras.
El incendio del Reichstag (parlamento), una semana antes de las elecciones,
permitió a Hitler acelerar sus planes de persecución contra sus opositores,
acusando de ser golpistas. Hitler decretó la suspensión de varios artículos de
la Constitución: la libertad de expresión; el respeto a la propiedad
privada; lalibertad de prensa; la inviolabilidad del
domicilio, de la correspondencia y de las conversaciones
telefónicas; así como la libertad de reunión y de asociación. Con estos poderes, la
persecución nazi se intensificó, los dirigentes comunistas fueron arrestados y
enviados a campos de concentración;
El 5 de marzo de 1933 se celebraron las últimas elecciones
democráticas bajo el gobierno de Hitler, que a pesar de su intensa campaña
electoral y de la persecución contra sus opositores, no obtuvo la mayoría
absoluta. No fue problema, usando la Ley Reichstag detuvo a todos los diputados
comunistas y algunos socialdemócratas, lo que le daba la mayoría suficiente
para cambiar la Constitución. Era el principio del Estado nazi.
3.2. El
estado nazi
El 24 de marzo de 1933, la Ley de
Plenos Poderes confirió al
gobierno de Hitler la potestad de modificar la constitución. El presidente Hindenburg pasó a ser una figura decorativa y Hitler se vió libre para aplicar su
ideario: los sindicatos fueron disueltos y sus líderes, junto a los comunistas
y socialdemócratas, acabaron en campos de concentración; otros partidos se
autodisolvieron para no seguir la misma suerte y La ley del partido único -aprobada el 14 de julio de 1933- sólo considerará legal al partido nazi.
Mientras se iniciaba una feroz persecución contra los judíos.
En 1934 Hitler se
autoproclamó presidente del Reich y,
a la muerte de Hindenburg, adoptó el de Führer. Por entonces Alemania
era ya una dictadura totalitaria y el propio Hitler promovió una purga en su
propio partido en la denominada noche
de los cuchillos largos, que
iniciaba así el proceso de eliminación de diversos grupos raciales, políticos,
sociales y religiosos, ordenando –previo paso por campos de concentración- la
liquidación sistemática decomunistas, judíos, testigos de Jehová, gitanos, enfermos mentales y homosexuales.
La Gestapo o policía secreta, los Tribunales del Pueblo y los
campos de concentración fueron los instrumentos para eliminar toda idea
contraria a las del Führer.
El programa económico nazi. Hitler impuso un sistema autárquico y abordó
los problemas del paro y la inflación. Para atajar el primero puso en marcha un
vasto programa de obras públicas, repoblación forestal, construcción de
pantanos, viviendas, autopistas…, además de un gigantesco programa industrial
de rearme y un ejército de más de 13 millones de soldados.
Paralelamente, un frente
nacional del trabajo sustituyó a los sindicatos, mientras se daba a los
empresarios plenos poderes en sus empresas.
Para atajar la inflación se
aplicó una política monetaria proteccionista, que acompañaba a la autarquía
general, que se empeñó en prescindir de materias primas extranjeras,
sustituidas por productos sintéticos (caucho, plásticos, tejidos). Además firmó
acuerdos bilaterales con los países vecinos mediante amenazas políticas.
Pr otra parte, las
necesidades que la futura Alemania no pudiese cubrir con su propia producción
serían satisfechas mediante la conquista y la guerra.
3.3. El
ideario nazi.
El ideario nazi estaba ya
recogido por el dictador en su libro Mein Kampf, destacando el odio a los
judíos y la superioridad de la raza aria, idea que habría de identificar al
pueblo alemán sobre todos los demás. La política antisemita desencadenó una
oleada de persecuciones judías. Las leyes de Nuremberg detallaban las
condiciones necesarias para ser súbdito del Reich y se aludía a la limpieza de
sangre alemana.
A las mujeres se las excluyó
de la educación, reduciéndose su ámbito de actuación a las tareas domésticas en
el hogar, el cuidado de los hijos y la presencia en la iglesia. Por contra se
adoctrinó a los jóvenes con la intención de lograr su adhesión al
nacionalsocialismo. Se fomentaron las juventudes hitlerianas a la vez que se
depuraron universidades, bibliotecas y museos.
El nazismo potencia la idea
imperial: la nación alemana habría de albergar todas las tierras en las que se
hablara la lengua alemana, base que justificó la búsqueda del espacio vital y,
con ello, la expansión territorial. Ello lleva a justificar la conquista de
otros países que quedarían al servicio de la raza aria, lo que unido al deseo
de destruir el bolchevismo constituían las ideas clave de Hitler para implantar
un nuevo orden en Europa, que quedaría así bajo su órbita.
El Führer era el líder
carismático que movía a las masas y marcaba el destino del pueblo alemán. Para
ayudarle en su tarea se crea una extensa burocracia, integrada por miembros del
partido, funcionarios adictos al régimen y miembros de las S.S. (fuerzas
paramilitares del Partido Nazi). Hitler creó un auténtico culto a su persona,
que adornó con símbolos paganos como el saludo romano acompañado del grito
¡Heil Hitler!, la cruz gamada o esvástica, etc, a la vez que usaba la
propaganda hasta la saciedad (hasta las radios vendidas en la Alemania Nazi
fueron manipuladas para no poder captar emisoras extranjeras).
En el mundo
de la cultura los intelectuales que no aceptaron perder su independencia
tuvieron que exiliarse: literatos, cineastas, músicos y hombres de ciencia,
entre los que sin duda el más conocido fue Albert Einstein, que hubo de emigrar
a EE.UU
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