jueves, 5 de marzo de 2020

Unidad 8: Los nuevos sistemas políticos del período de entreguerras. El triunfo de los totalitarismos.

UNIDAD 8: LOS NUEVOS SISTEMAS POLÍTICOS DEL PERÍODO DE ENTREGUERRAS.
                     EL TRIUNFO DE LOS TOTALITARISMOS
I. DE RUSIA A LA U.R.S.S.
1. LAS REVOLUCIONES RUSAS DE 1917
    1.1. LOS ACONTECIMIENTOS.
a) LOS ANTECEDENTES. Hasta el último tercio del siglo XIX Rusia es un imperio aislado y atrasado sometido al poder despótico de los zares. De hecho, hasta 1861 se mantiene la servidumbre legal. No obstante, la inversión extranjera industrializa Rusia y crea un proletariado urbano.
Políticamente Rusia sufre una grave crisis tras la derrota en la guerra que le enfrentó a Japón en 1905, lo que unido a la crisis económica que se arrastraba desde 1903, provocó un movimiento revolucionario –en el que ya aparecieron los soviets- que fue duramente reprimido (Domingo Rojo). Tras ello, el zar Nicolás II autorizó la creación de una Duma (parlamento) o Asamblea elegida por representantes del pueblo y aprobó mejoras laborales y sociales.
Sin embargo, los partidos revolucionarios de izquierda y los soviets criticaban la existencia de una Duma controlada por la burguesía.
b) LOS HECHOS
La decisión de Nicolás II de entrar en la I Guerra Mundial -para lo que no estaba preparada- lleva pronto a Rusia a una profunda crisis política, económica y social que pone al pueblo en contra del régimen de los zares.
Esta grave crisis va a desembocar en las revoluciones de 1917.
La primera, en febrero de 1917, cuando una oleada de manifestaciones y huelgas de obreros, dirigidas por los soviets y apoyadas por los soldados, lleva a la Duma a elegir un gobierno provisional de socialistas y liberales encabezado por Alexander Kerenski. La revolución destronó al zar, que abdicó en marzo de 1917. Rusia se convertía así en una República parlamentaria.
La segunda, en octubre de 1917, será protagonizada, en Moscú y Petrogrado, por los bolcheviques (socialistas rusos) encabezados por Lenin y Trotski. En ella los soviets (asambleas revolucionarias de campesinos, obreros y soldados) asaltan el Palacio de Invierno, sede del gobierno provisional, se hacen con el poder y establecen el gobierno del Consejo de Comisarios del Pueblo bajo el control del Partido Comunista.
El 25 de octubre Lenin pasó a presidir el primer gobierno revolucionario, con Trotski, como encargado de Asuntos Exteriores y Stalin como responsable de las nacionalidades rusas.
Entre las primeras medidas tomadas por la República revolucionaria de los soviets destacaron:
·       El inicio de negociaciones de paz con Alemania para salir de la Primera Guerra Mundial, que culminaron con la firma del tratado de Brest-Litovks en 1918, que supuso para Rusia la pérdida de importantes territorios como Finlandia, Polonia, Estonia, Lituania o Ucrania
·       La confiscación de las propiedades de los zares, de la nobleza y de la Iglesia, que serían entregadas a los soviets para que las repartiesen entre los campesinos.
·       El reconocimiento del derecho de autodeterminación a los distintos pueblos de Rusia
·       La supresión de la propiedad privada de las empresas.
·       La nacionalización de la banca.
·       En 1919 se creó en Moscú la III internacional o Internacional Comunista, que tenía como objetivo promover la revolución comunista.
2. LOS PRIMEROS AÑOS DE LA NUEVA RUSIA
a) La guerra civil (1918-1921)
Los hechos anteriores se desarrollan mientras Rusia sigue participando en la I Guerra Mundial y vive una guerra civil que entre 1918 y 1921 enfrentó a dos bandos:
*Por un lado los llamados rusos blancos -formados por los soldados fieles al régimen zarista, sectores burgueses y conservadores- y los mencheviques o socialdemócratas rusos antes unidos en el mismo partido a los bolcheviques.
*Por otro lado al ejército rojo revolucionario dirigido por los bolcheviques.
El ejército blanco era apoyado por las potencias de la Entente, contrarias a la revolución comunista y al deseo de los bolcheviques de salir de la I Guerra Mundial.
Los antibolcheviques nunca se llegaron a unir y la victoria acabó del lado de los bolcheviques
b) La construcción de la U.R.S.S.
Tras la victoria del ejército rojo, en 1922 se inicia la creación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.), que culmina cuando este nuevo estado se dota –en 1924- de una constitución basada en cuatro pilares:
*Se adopta como forma de estado la república federal bajo dominio ruso.
*El poder del estado queda en manos de un partido único, el partido comunista (PCUS)
*La soberanía popular se deposita en un parlamento bicameral, llamado Comité Central o Soviet Supremo, constituido por el Soviet de la Unión y el Soviet de las Nacionalidades. Entre otras, tiene la misión de elegir al gobierno. El presidente del Soviet Supremo es el Secretario General del PCUS.
    Desde 1929 el Comité Central elige una comisión que tome las decisiones en asuntos que no requiriesen la reunión de todos los miembros del Soviets: el Politburó.
*El gobierno –elegido por el Soviets Supremo- recibirá el nombre de Consejo de Comisarios del Pueblo o Presidium. Su presidente es el jefe de gobierno.
*Este también designa a los candidatos a formar el órgano supremo legislativo: el Congreso de los Soviets, que representa a todas las repúblicas a través de sus consejos o Soviets.
     A partir de entonces se comienzan a tomar medidas para sustituir el capitalismo por el socialismo marxista, sobre todo la abolición de la propiedad privada y la planificación de la economía por parte del estado.
Sin embargo, el hambre y el estancamiento económico obligaron a Lenin, entre 1921-1928, a poner en marcha la llamada Nueva Política Económica (NEP) que debió admitir fórmulas capitalistas para estimular una economía hundida por la revolución y la guerra.
Esto hizo reaparecer  en la sociedad soviética una sociedad dividida en clases, beneficiando a los campesinos ricos, los intermediarios, los empresarios industriales y los altos cargos del PCUS, pero también los campesinos y obreros se beneficiaron de las subidas de salarios y de la creación de empleo
3. EL TOTALITARISMO SOVIÉTICO: EL ESTALINISMO (1927-1939)
En la URSS, tras la muerte de Lenin (1924) se planteó una lucha por el poder entre Trotski  y Stalin –desde 1922, Secretario General del PCUS- que acaba ganando este último. Trotski sería expulsado del Partido y en 1929 deportado de la URSS, muriendo en México asesinado por Ramón Mercader, un agente español de la NKVD soviética.
El triunfo de Stalin de paso al estalinismo: un gobierno personal y totalitario que, en lo político, y con el apoyo del partido comunista soviético, anuló la disidencia sirviéndose de los campos de concentración en Siberia; mientras en lo económico imponía la planificación.
3.1. La planificación económica soviética.
Económicamente Stalin puso fin a la NEP e impuso la planificación económica estatal a través de planes quinquenales, basándose en dos objetivos:
*La colectivización de los medios de producción, destacando la colectivización agraria a partir de expropiaciones masivas de tierras que eran convertidas, bien en cooperativas agrarias o Koljoses, bien en explotaciones agrarias estatales con campesinos asalariados o Sovjoses.
*Por otro lado también se colectivizó y planificó la industria, desarrollando sobre todo la industria pesada: siderurgia, química, maquinaria y de armamento. Con ello se consiguió que en 1940 la URSS fuese ya la tercera potencia industrial del mundo tras EE.UU. y Alemania.
Paralelamente se modificó la sociedad. Por un lado, la industrialización soviética hizo disminuir la población agraria a la vez que aumentaba el proletariado industrial; por otro, surgió una nueva clase social llamada intelligentsia, formada por profesionales cualificados y altos cargos del partido comunista.
3.2. La dictadura de Stalin
Desde su cargo de Secretario General del partido Comunista Stalin inició un proceso de concentración de poder en su persona, que desembocaría en una dictadura personal mientras se reforzaba el estado totalitario. Para ello aplicó una política de terror, denominada purgas, en la que los agentes de la policía política (NKVD) perseguían y detenían a todos aquellos que mantenían ideas contrarias a las oficiales. De esta manera se enviaron a cientos de miles de personas a campos de concentración y otros cientos de miles fueron ejecutados.
En 1936 se aprueba una nueva constitución que contenía unos supuestos derechos y libertades democráticas (sufragio universal, derechos sociales y económicos, libertad de conciencia, de prensa…. etc, pero en la práctica estos derechos y libertades sólo podían ser ejercidos cuando coincidían con la política del partido.
Desde entonces se deja de hablar de dictadura del proletariado y se sustituye el término por el de democracia soviética, aunque realmente el sistema político es el de un totalitarismo comunista en manos de los máximos dirigentes del partido único.

II. LAS DEMOCRACIAS OCCIDENTALES.
Los países vencedores de la I Guerra Mundial, Francia, Inglaterra y Estados Unidos, se convirtieron desde entonces en modelos de estados democráticos, si bien en el período que va de 1919 a 1939 sus trayectorias fueron muy distintas.
a) Francia.
Tuvo que hacer frente tras la I Guerra Mundial a la reconstrucción de su economía y a las fuertes tensiones sociales derivadas del malestar de la clase obrera, sobre todo tras el estallido de la crisis de 1929. Esto creó desconfianza en el sistema democrático, lo que permitió el ascenso de los partidos de ultraderecha. Para hacerles frente los partidos radical, socialista y comunista se unieron en el Frente Popular francés, que ganó las elecciones en 1936.
b) Inglaterra
También aquí, para hacer frente a los efectos de la crisis del 29 hubo de gobernarse en coalición. Así, entre 1929-1931 se formó el gabinete de Unión Nacional.
c) Estados Unidos
Al contrario que sus aliados europeos, EE.UU. salió beneficiado de la guerra: financiaba a los países europeos, lideraba la industria mundial, conseguía nuevos mercados para sus productos… Eran los felices años 20, en los que EE.UU. optó por el aislacionismo político (no ratificó el Tratado de Versalles ni se integró en la Sociedad de Naciones). Sin embargo, el Crack del 29 llevó al país a la Gran Depresión, que obligó a adoptar, en el máximo representante del capitalismo, políticas de intervencionismo estatal en la economía
III. EL ASCENSO DE LOS TOTALITARISMOS
1. Características de los totalitarismos
Los totalitarismos pueden definirse como sistemas políticos antiliberales, antidemocráticos, antimarxistas y racistas. Su desarrollo, en manos de personajes fanáticos como Hitler o Mussolini, acabará siendo la causa principal de la Segunda Guerra Mundial, sustentados sobre los siguientes ideales:
a)     OMNIPOTENCIA DEL ESTADO: Se crea un estado totalitario centralizado al que los ciudadanos deben estar totalmente sometidos. Se niega la separación de poderes, un partido único se hace con el poder y se suprime la oposición.
b)     RECHAZO DE LAS FORMAS DEMOCRÁTICAS.  Los totalitarismos se oponen a la democracia liberal, a la que creen ineficaz, al socialismo, el comunismo y el movimiento obrero. Para anularlos se apoyan en la represión y la persecución violenta, sembrando el terror con fuerzas paramilitares y campos de concentración
c)      PROTAGONISMO DE LAS ELITES: El gobierno recae sobre una minoría que tiene como principal objetivo manipular a las masas. A partir de aquí se anula la democracia, comenzado por la celebración de elecciones. Las mujeres se convierten en ciudadanos de segunda clase (el nazismo considera que su papel debe limitarse a atender la cocina, tener hijos e ir a la iglesia) y el racismo culmina con la persecución a las minorías y aberraciones como la del Holocausto judío.
d)     EXALTACION DE UN JEFE CARISMÁTICO: Se considera que una nación fuerte debe ser dirigida por alguien al que debe prestársele obediencia ciega.
e)     IMPERIALISMO: Se parte de la idea de que un pueblo superior tiene derecho a disponer de espacio. Ello justifica la conquista de otros países por encima de las normas del derecho internacional y lleva a la guerra. Para ello se basan en la exaltación del militarismo (se educa a la juventud en valores militares), un exacerbado nacionalismo y el revanchismo.
Los totalitarismos tuvieron sus mejores ejemplos en el fascismo italiano encabezado por Benito Mussolini, el nazismo alemán  liderado por Adolf Hitler o el fascismo implantado en España por el General Franco.
2. El fascismo italiano.
El origen del fascismo italiano está en 1919, cuando Benito Mussolini constituyó en Milán el grupo de carácter paramilitar los “Fasci di Combattimento de ideología ultranacionalista, anticomunista y antiliberal, cuyos miembros lucían uniformes de color negro. De ahí surgiría en 1921 elPartido Nacional Fascista.
Desde entonces Mussolini usará a los militantes del partido, organizados como «escuadras de acción» o squadristi, para atacar y amedrentar a sus opositores –sobre todo socialistas y comunistas-, recurriendo a la violencia más extrema posible (apedreamientos, grescas callejeras, incendios…), a la vez que ejerce una dura oposición al liberalismo y a la democracia.
Las ideas populistas de Mussolini seducían a ex soldados y obreros, descontentos tras la Primera Guerra Mundial. A medida que la violencia fascista aumentaba en el país, Mussolini conseguía un escaño en el parlamento italiano en las elecciones de 1921. Inicialmente, la élite conservadora de Italia aceptaba al fascismo como un «mal menor» ante el peligro de un gobierno socialista o comunista; sin embargo, a lo largo de 1922, fue evidente que Mussolini y sus militantes tenían proyectos propios que amenazaban la propia democracia.
La gran oportunidad de Mussolini llegó cuando el gobierno italiano convocó una manifestación patriótica para celebrar -4 de noviembre- la victoria italiana en la Primera Guerra Mundial. Siguiendo sus órdenes, masas de fascistas emprendieron una marcha hacia Roma con el fin de tomar el poder para su líder.
Los llamados camisas negras acudieron a la capital italiana desde el 22 de octubre, amenazando con provocar una guerra civil si las autoridades les cerraban el paso. Ya entonces los fascistas habían conseguido, por medio de agresiones y amenazas, forzar la renuncia de casi todas las autoridades socialistas del Norte de Italia, región que dominaron en pocos días, ante la pasividad del ejército y la policía.
La oposición del rey Víctor Manuel III a que se ordenase la intervención del ejército para detener la marcha sobre Roma causó la dimisión del primer ministro. Una semana después -29 de octubre- el rey pedía a Mussolini que formase un nuevo gobierno. A partir de ese momento y mediante corrupciones y manipulaciones del sistema electoral, Mussolini pone en marcha la creación del estado fascista en Italia.
La dictadura encabezada por el autodenominado Duce, se haría efectiva en enero de 1925, cuando Mussolini envía al rey un decreto de disolución del parlamento. Inmediatamente procede a la supresión de los partidos políticos y los sindicatos, mandó arrestar a los líderes de los grupos de izquierda y anuló la libertad de prensa. Tras ello, centenares de miles de italianos hubieron de exiliarse. Nacía así el Estado totalitario fascista.
Principios del fascismo italiano:
·       Establece una dictadura de carácter personal, concentrando todo el poder en la persona del Duce, el jefe carismático al que se le debía obediencia ciega.
·       Se anula la democracia con la imposición de un partido único, el partido fascista.
·       Se prohíben los partidos políticos y sindicatos. Se llega incluso a establecer la eliminación de la lucha de clases, sustituida por una sociedad armónica impuesta por la fuerza.
·       Se exalta el sentimiento nacionalista, promoviendo el racismo y las ideas imperialistas
·       El control de la economía queda en manos del estado, que impone una política autárquica, aunque se permitirá el mantenimiento de grandes empresas privadas a las que el estado protegía con subvenciones.
3. EL NAZISMO ALEMÁN
3.1. El ascenso al poder del nazismo.
Sus orígenes están en la posguerra de Alemania, en la República de Weimar, cuando se funda un pequeño partido autodenominado Partido de los Obreros Alemanes, uno de cuyos primeros miembros fue Adolf Hitler. En 1920 cambiaron su nombre por el de Partido Nacional Socialista de los obreros Alemanes (NSDAP), comenzando un ascenso que tendría drásticas consecuencias.
Tras la toma del Ruhr alemán por los franceses (1923), los nacionalsocialistas denunciaron la debilidad de la República de Weimar y protagonizaron elPustch de la cervecería: imitando la marcha sobre Roma de Mussolini, los camisas pardas –bandas armas nazis- llevaron a cabo un levantamiento que comenzó en una cervecería de Munich, Hitler fue encarcelado y, en su encierro, escribió su obra Mein Kampf (Mi lucha), un ideario personal cargado de sentimientos racistas y de violencia.
A principios de 1924 Alemania comenzaba a salir de la crisis en la que estaba sumida y el nacionalsocialismo entró en una fase de desprestigio y abandono de sus afiliados. Por entonces Hitler era visto como un charlatán y sus seguidores como unos lunáticos. Hasta 1929, cuando al estallar la Gran Depresión, Hitler volvió a presentarse como un coloso capaz de salvar de esta situación a los germanos.
Alemania sufrió más que nadie la crisis del 29: Había seis millones de parados; los votos de la izquierda aumentaban y las clases medias se sentían horrorizadas ante una posible victoria del comunismo y el nuevo bolchevismo. Hitler encendió los sentimientos de muchos alemanes a través de una propaganda violenta y confusa a la vez. Un elemento clave del discurso de Hitler fue su capacidad de revivir el sentimiento de orgullo nacional. Hitler prometía repudiar al Tratado de Versalles, suspender los pagos de indemnizaciones, generar empleo, combatir la corrupción y controlar a los ricos. Sutilmente, los nazis empezaron también a asociar a los judíos con los comunistas y los empresarios corruptos, reviviendo el antisemitismo.
La inestabilidad económica de la Gran Depresión pronto se extendió al campo político y benefició a Hitler. En las elecciones parlamentarias de 1930 el partido nazi se convirtió en la en la segunda fuerza política de Alemania y al Partido Comunista en la tercera.
Después de obtener apoyo popular, Hitler procedió a buscar el del Ejército, asegurando que eliminaría los límites impuestos al Ejército alemán en el Tratado de Versalles. El avance electoral de Hitler también atrajo la atención de los hombres de negocios y varias empresas empezaron a financiarlo.
A raíz de una crisis de gobierno, en enero de 1933, Hitler fue nombrado por el presidente de la República (Hindenburg) Canciller de Alemania. De inmediato empezó a trabajar para adquirir más poder y convocó nuevas elecciones para marzo, para las cuales contaría ya con los recursos del Estado y el apoyo de destacados industriales y algunos militares. Además, impuso restricciones a los mítines políticos y a la prensa y nombró a Göring jefe de la policía estatal. Al poco tiempo, la policía con la ayuda de las "camisas pardas" empezó a disolver las concentraciones opositoras.
El incendio del Reichstag (parlamento), una semana antes de las elecciones, permitió a Hitler acelerar sus planes de persecución contra sus opositores, acusando de ser golpistas. Hitler decretó la suspensión de varios artículos de la Constitución: la libertad de expresión; el respeto a la propiedad privada; lalibertad de prensa; la inviolabilidad del domicilio, de la correspondencia y de las conversaciones telefónicas; así como la libertad de reunión y de asociación. Con estos poderes, la persecución nazi se intensificó, los dirigentes comunistas fueron arrestados y enviados a campos de concentración
El 5 de marzo de 1933 se celebraron las últimas elecciones democráticas bajo el gobierno de Hitler, que a pesar de su intensa campaña electoral y de la persecución contra sus opositores, no obtuvo la mayoría absoluta. No fue problema, usando la Ley Reichstag detuvo a todos los diputados comunistas y algunos socialdemócratas, lo que le daba la mayoría suficiente para cambiar la Constitución. Era el principio del Estado nazi.
3.2. El estado nazi
El 24 de marzo de 1933, la Ley de Plenos Poderes confirió al gobierno de Hitler la potestad de modificar la constitución. El presidente Hindenburg pasó a ser una figura decorativa y Hitler se vió libre para aplicar su ideario: los sindicatos fueron disueltos y sus líderes, junto a los comunistas y socialdemócratas, acabaron en campos de concentración; otros partidos se autodisolvieron para no seguir la misma suerte y La ley del partido único -aprobada el 14 de julio de 1933- sólo considerará legal al partido nazi. Mientras se iniciaba una feroz persecución contra los judíos.
En 1934 Hitler se autoproclamó presidente del Reich y, a la muerte de Hindenburg, adoptó el de Führer. Por entonces Alemania era ya una dictadura totalitaria y el propio Hitler promovió una purga en su propio partido en la denominada noche de los cuchillos largos, que iniciaba así el proceso de eliminación de diversos grupos raciales, políticos, sociales y religiosos, ordenando –previo paso por campos de concentración- la liquidación sistemática decomunistas, judíos, testigos de Jehová, gitanos, enfermos mentales y homosexuales.
La Gestapo o policía secreta, los Tribunales del Pueblo y los campos de concentración fueron los instrumentos para eliminar toda idea contraria a las del Führer.
El programa económico nazi.  Hitler impuso un sistema autárquico y abordó los problemas del paro y la inflación. Para atajar el primero puso en marcha un vasto programa de obras públicas, repoblación forestal, construcción de pantanos, viviendas, autopistas…, además de un gigantesco programa industrial de rearme y un ejército de más de 13 millones de soldados.
Paralelamente, un frente nacional del trabajo sustituyó a los sindicatos, mientras se daba a los empresarios plenos poderes en sus empresas.
Para atajar la inflación se aplicó una política monetaria proteccionista, que acompañaba a la autarquía general, que se empeñó en prescindir de materias primas extranjeras, sustituidas por productos sintéticos (caucho, plásticos, tejidos). Además firmó acuerdos bilaterales con los países vecinos mediante amenazas políticas.
Pr otra parte, las necesidades que la futura Alemania no pudiese cubrir con su propia producción serían satisfechas mediante la conquista y la guerra.
3.3. El ideario nazi.
El ideario nazi estaba ya recogido por el dictador en su libro Mein Kampf, destacando el odio a los judíos y la superioridad de la raza aria, idea que habría de identificar al pueblo alemán sobre todos los demás. La política antisemita desencadenó una oleada de persecuciones judías. Las leyes de Nuremberg detallaban las condiciones necesarias para ser súbdito del Reich y se aludía a la limpieza de sangre alemana.
A las mujeres se las excluyó de la educación, reduciéndose su ámbito de actuación a las tareas domésticas en el hogar, el cuidado de los hijos y la presencia en la iglesia. Por contra se adoctrinó a los jóvenes con la intención de lograr su adhesión al nacionalsocialismo. Se fomentaron las juventudes hitlerianas a la vez que se depuraron universidades, bibliotecas y museos.
El nazismo potencia la idea imperial: la nación alemana habría de albergar todas las tierras en las que se hablara la lengua alemana, base que justificó la búsqueda del espacio vital y, con ello, la expansión territorial. Ello lleva a justificar la conquista de otros países que quedarían al servicio de la raza aria, lo que unido al deseo de destruir el bolchevismo constituían las ideas clave de Hitler para implantar un nuevo orden en Europa, que quedaría así bajo su órbita.
El Führer era el líder carismático que movía a las masas y marcaba el destino del pueblo alemán. Para ayudarle en su tarea se crea una extensa burocracia, integrada por miembros del partido, funcionarios adictos al régimen y miembros de las S.S. (fuerzas paramilitares del Partido Nazi). Hitler creó un auténtico culto a su persona, que adornó con símbolos paganos como el saludo romano acompañado del grito ¡Heil Hitler!, la cruz gamada o esvástica, etc, a la vez que usaba la propaganda hasta la saciedad (hasta las radios vendidas en la Alemania Nazi fueron manipuladas para no poder captar emisoras extranjeras).

En el mundo de la cultura los intelectuales que no aceptaron perder su independencia tuvieron que exiliarse: literatos, cineastas, músicos y hombres de ciencia, entre los que sin duda el más conocido fue Albert Einstein, que hubo de emigrar a EE.UU





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