UNIDAD
6: COLONIALISMO E
IMPERIALISMO
El
último tercio del XIX y los primeros años del XX acogieron una serie de nuevas transformaciones económicas
y políticas. Las primeras dieron lugar a la llamada segunda revolución
industrial, que supuso la aparición de nuevas industrias, el desarrollo
científico y técnico –materializado en nuevos inventos- la transformación de la
empresa capitalista, el desarrollo del capitalismo financiero y la ampliación
del mercado de bienes de consumo.
Desde
el punto de vista político se pasará de la paz a la guerra. El precario
equilibrio del sistema de la Paz Armada, inspirado por el canciller alemán
Bismarck, quedaría roto por el aumento de las tensiones entre las potencias
mundiales. En ello tuvo que ver mucho el reparto del mundo en el contexto del
colonialismo. El resultado final sería el estallido de la Primera Guerra Mundial
en 1914.
1.
LA SEGUNDA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y EL GRAN CAPITALISMO
1.1. Las bases del gran
capitalismo.
La
población mundial y europea se había doblado durante el siglo XIX, superando en
1900 los 430 millones. Ello fue el resultado de los efectos de la revolución
demográfica. Además, la emigración a América había hecho que la población
americana se multiplicase por cinco. La norteamericana pasó de 7 a 80 millones.
Por
otra parte, se desarrolla ahora un nuevo fenómeno: el rápido crecimiento de las
ciudades, propiciado por el éxodo rural que es estimulado por el desarrollo
industrial urbano. Sin embargo, tanto o más importantes que el crecimiento
demográfico, serían otros factores que estuvieron en la base de la segunda
revolución industrial.
Estos,
surgidos a partir de 1870, van a modificar el
sistema económico, dando lugar al llamado gran capitalismo o capitalismo
industrial. Los factores principales fueron:
a)
Nuevas fuentes de financiación.
Hasta
ahora, para financiar las industrias se habían utilizado los beneficios
obtenidos. Sin embargo, en la nueva fase se necesita mayor cantidad de dinero
para renovar la industria y comprar nuevas maquinarias. Ello obliga a recurrir
a nuevas fuentes de financiación. Por un lado, la banca comenzará a conceder préstamos
industriales, pero también comienza a invertir en la industria y otros sectores
económicos para multiplicar sus beneficios, iniciándose así el llamado capitalismo financiero.
Por
otro lado, las empresas industriales y comerciales comenzaran a financiarse a
través de la acumulación de capitales procedentes de diversos socios, creándose
así las llamadas sociedades anónimas. Estas consiguen arte de su capital con la
venta de acciones que se compran y venden en Bolsa.
Además,
el aumento de la competencia lleva a la concentración empresarial, es decir a
la unión de empresas para disponer de más capital para modernizarse
técnicamente y reducir los costes.
b)
Concentraciones empresariales.
Para
hacer frente a esa competencia cada vez mayor y a la necesidad de modernizarse,
regular la producción y buscar nuevos mercados, se inicia ahora un proceso de
concentración empresarial que va a adoptar, sobre todo, dos formas:
-La concentración vertical: Se
trata de la unión o de empresas que ocupan los distintos niveles de un mismo
proceso de producción industrial, desde la obtención de las materias primas
hasta la distribución del los productos en el mercado.
-La
concentración horizontal: Se
trata de la unión, asociación o acuerdo entre varias empresas dedicadas a la misma
rama de la producción industrial, con el objeto de mejorar la competencia. Las
dos formas de concentración más usadas fueron:
El
trust, una unión de empresas del mismo sector bajo una misma
dirección para conseguir una posición de dominio y rebajar al máximo los
costes.
El
cártel, que
es un acuerdo entre empresas del mismo ramo para restringir la competencia
unificando precios, distribuyéndose el mercado, regulando la producción…
A
menudo el proceso de concentración acaba dando lugar a monopolios, es decir, el
control de una determinada actividad en exclusiva por una empresa.
c)
Gestión científica de la empresa.
La gestión familiar de la empresa no
sirve para las nuevas grandes empresas, que para ser competitivas deben
organizarse de manera científica. La fórmula básica es que los trabajadores
sean más productivos para aumentar así los beneficios. El gran impulsor de esta
nueva forma de gestión fue Taylor y la gran innovación la producción en cadena.
d)
Internacionalización del mercado.
El
desarrollo de los transportes hizo posible establecer relaciones comerciales
entre buena parte de los países del mundo. Esto permitió acceder más fácilmente
a las materias primas en cualquier parte del mundo, pero también abrir nuevos
mercados internacionales. Sin embargo, las nuevas relaciones comerciales fueron
asimétricas: los países industrializados comenzaron a exportar sus productos
manufacturados, mientras los países más atrasados son los que proporcionaban
materias primas.
Además,
las grandes potencias entendieron pronto que era más rentable conquistar y
dominar los nuevos mercados, por eso no es coincidencia que el inicio de la
segunda revolución industrial coincida con el arranque del colonialismo
e)
Nuevas fuentes de energía.
El
monopolio que el carbón tuvo en la primera fase de la revolución industrial se
rompió con el desarrollo de dos nuevas fuentes de energía: La electricidad y el
petróleo.
La energía eléctrica tuvo un primer uso en relación con el
telégrafo, y no comienza a tener uso doméstico hasta el invento de la lámpara
incandescente (Edison), después se aplica al alumbrado urbano y a las
comunicaciones telefónicas y cuando se desarrolla la obtención de electricidad
en centrales hidroeléctricas se comenzará a aplicar a la industria.
Por
su parte, el primer petróleo comenzó a obtenerse a principios de la
década de los 60 del siglo XIX, y se incrementa con la invención y desarrollo
del automóvil. Más tarde sería elemento fundamental para el funcionamiento de
maquinaria industrial y la obtención de energía eléctrica.
f)
El desarrollo técnico.
En los últimos años del siglo XIX se
produce una auténtica avalancha de descubrimientos científicos, innovaciones
técnicas e inventos que iban a impulsar la actividad económica.
En
el campo industrial, el perfeccionamiento de los altos hornos multiplicó la
producción de acero, a la vez que la industria química lideraba el desarrollo
industrial, comenzando entonces la producción de los tintes químicos para la
industria textil, el ácido sulfúrico, los explosivos, los fertilizantes
químicos para la agricultura, los productos sintéticos o los farmacéuticos (En
1899 se inventó la aspirina –ácido acetilsalicílico)
El
desarrollo industrial derivó pronto en numerosos inventos que encontraron una
rápida aplicación práctica: la bombilla, el telégrafo (Hodge y Marconi), el
teléfono (Graham Bell), la radio inalámbrica, el motor de explosión y el
diesel, la rueda neumática (Dunlop), el cinematógrafo, la fotografía, los
inicios de la aviación, con el dirigible de Zeppelin o el aeroplano de los
hermanos Wright., la máquina de coser (Singer), la máquina de escribir…
En
el sector agrario-alimenticio se desarrollaron los fertilizantes químicos, los
fungicidas, se perfeccionó la maquinaria agrícola y se desarrollaron las
técnicas de conserva en lata, envasado al vacío, leche deshidratada o
congelación de alimentos.
1.2.
La crisis de 1873: La Gran
Depresión.
En numerosas ocasiones los grandes
cambios vienen antecedidos por profundas crisis. Así ocurrió con la segunda
revolución industrial, precedida por la larga crisis económica de 1873, que no
quedó resuelta hasta 1890. Pero, ¿Cuáles fueron sus causas?
Fundamentalmente
se trató de una crisis de superproducción, es decir de una situación en la que
se producía mucho más de lo que se consumía, o dicho de otro modo, la oferta
superaba mucho a la demanda.
El
incremento de la producción se debió al desarrollo tecnológico y al aumento del
número de los países industrializados, cuando –además-la demanda crecía
lentamente. El resultado fue un desplome de los precios –en Inglaterra hasta el
40%- que significó una disminución de los beneficios de las empresas. Con ello
aumentó la competencia y la quiebra de empresas.
Ante
la situación se pusieron en práctica una serie de soluciones, destacando:
La desaparición –salvo en Gran Bretaña- de las políticas librecambistas, que dieron paso al proteccionismo. Para proteger
la industria nacional los países vuelven a aplicar aranceles –impuestos de
aduanas- que encarezcan los productos extranjeros y los hagan menos
competitivos.
Se potenciaron las concentraciones
empresariales: sociedades anónimas, trust, cárteles… y se impulsó la gestión científica de la empresa.
Se
desarrolló el capitalismo
financiero, es decir el papel
de los bancos en la concesión de créditos industriales y la participación en
empresas mediante la compra de acciones.
Las
principales potencias industriales se lanzaron a la conquista y el dominio de
nuevos mercados, tanto para vender sus productos como para asegurarse el fácil
acceso a las materias primas, poniendo las bases del colonialismo económico y el
imperialismo político.
Se
transformó el mercado de bienes de consumo. El desarrollo de
las ciudades y el progresivo aumento del poder adquisitivo de sus habitantes,
unido a la novedad de la compra a plazos, hizo que se potenciara la compra de
otros productos además de los de subsistencia, los llamados bienes de consumo.
Lo
anterior, unido al desarrollo de la gestión de empresas, la banca o nacientes
servicios (agua, alumbrado, gas…) facilitó el crecimiento
del sector terciario de la economía, que tuvo en el comercio su principal
exponente.
2. LA EXPANSIÓN DE EUROPA:
COLONIALISMO E IMPERIALISMO
2.1. Los modelos coloniales y su
administración.
Llamamos colonias a los territorios
sometidos política, administrativa y económicamente a un país desarrollado al
que se llama metrópoli, que si domina grandes territorios tiende a formar un
imperio. El colonialismo se conoce desde la antigüedad, ligado casi siempre a
motivos económicos, pero cuando existe voluntad de dominio político hablamos de
imperialismo.
Por otra parte, no todas las metrópolis
enfocaron de la misma manera el colonialismo. Así, países como Francia, Bélgica
o Italia, pusieron en práctica la doctrina de la asimilación, por la que los
colonizados se convertirían en ciudadanos de pleno derecho respecto a la
metrópoli, y sus territorios pasarían a ser departamentos o provincias de la
misma.
Al
contrario, Gran Bretaña nunca pensó en convertir a la población indígena de sus
colonias en ciudadanos británicos. Una administración indígena, supervisada por
la metrópoli, debía aspirar al autogobierno.
Con
independencia de lo anterior, los territorios colonizados se administraron
siempre según dos categorías: colonias
propiamente dichas y protectorados.
a) Colonias. Territorios donde la metrópoli
elimina cualquier forma de autogobierno e impone sus funcionarios e
instituciones para administrarlo. A partir de aquí podemos distinguir dos tipos
de colonias.
ü Colonias de Explotación. La metrópoli no intenta una
colonización demográfica, sólo envía a funcionarios y militares para que
organicen el gobierno y la administración. El objetivo es explotar los recursos
naturales a través de empresas estatales o privadas de la metrópoli.
ü Colonias de poblamiento. El objetivo es que la población
mayoritaria del territorio colonizado sea europea, que emigra allí ante la
débil presencia de población indígena y las favorables condiciones climáticas.
b) Protectorados: Territorios donde sobre el papel
se mantiene el gobierno indígena en materia de política interior, pero en
realidad dicho gobierno está sometido a la supervisión de la metrópoli.
2.2.
Causas del Imperialismo colonial.
La formación de los imperios
coloniales desde el último tercio del siglo XIX tuvo como principales causas las siguientes:
a) El desarrollo de la segunda fase de la
revolución industrial, que con la necesidad de nuevas materias primas y
espacios de inversión, hizo que las grandes potencias europeas, sobre todo el
Reino Unido, Francia, EE.UU. y Japón se lanzasen a la conquista de África,
parte de Asia y Oceanía para explotarlas económicamente.
b) El crecimiento de la población europea
y la mecanización agraria, que crearon un desequilibrio entre población y
recursos que propició la emigración a las colonias.
c) Las ventajas económicas de las
colonias, que –por una parte- proporcionaban materias primas a bajo precio,
algunas de ellas exclusivas como los productos coloniales (té, café, cacao,
azúcar…) y, por otra, abren nuevos mercados que pueden solucionar el problema
de la superproducción.
d) La situación política en Europa, que
llevó a muchos países a intentar controlar zonas estratégicas y territorios
para aumentar su poder económico y su peso político internacional.
e) Los progresos en los medios de
transporte -sobre todo el ferrocarril y el barco de vapor- y las grandes obras
de ingeniería como el canal de Suez, que permitió el paso directo del Mediterráneo al Indico, conectando
Europa con África Oriental y el sur y sureste asiático.
f) El interés científico por explorar
territorios desconocidos y la creencia que la raza blanca era superior y debía
transmitir a éstos territorios su civilización, religión, cultura…
2.3.
El reparto colonial del mundo
Puede
afirmarse que entre 1876 y 1914 unos cuantos estados se repartieron, en forma
de colonias una cuarta parte de la superficie del planeta, confirmando la
división del mundo entre países fuertes y débiles, países avanzados y países
atrasados. Fue así como Gran Bretaña, Francia, Alemania, Bélgica, Italia,
Estados Unidos y Japón se repartieron buena parte de África, Asia y Oceanía.
Los
principales imperios coloniales fueron el francés y el británico. Gran Bretaña
tenía grandes territorios en América del Norte (Canadá), Oceanía (Australia y
Nueva Zelanda), Asia (India, Birmania, Malasia, Hong-Kong…) y África: una banda
continua que desde Egipto atravesaba África de Norte a Sur hasta Sudáfrica,
además de enclaves en el golfo de Guinea como Nigeria.
Francia,
por su parte, dominaba Indochina (SE asiático) y una gran parte del cuadrante
noroeste del continente Africano (Marruecos, Argelia, Túnez, África Occidental
–países subsaharianos- además de Madagascar.
Además,
cabe destacar el control del Congo por Bélgica, el de Libia y Somalia por
Italia; el de Angola y Mozambique por Portugal; el del África del Suroeste y
Camerún por Alemania o el del Sahara Occidental por España.
Consecuencias del
Imperialismo Colonial.
El
imperialismo tuvo las siguientes consecuencias:
a) ECONÓMICAS. Las metrópolis
explotaron las riquezas materiales y la mano de obra indígena de sus colonias,
creando un modelo económico asimétrico, donde la colonia produce materias
primas y la metrópoli vende sus productos manufacturados. Además, se crearon
estructuras económicas irracionales, obligando –por ejemplo- a que muchas zonas
se especializaran en un monocultivo (té, cacao…) destinado al consumo de las
metrópolis.
b) DEMOGRÁFICAS Y SOCIALES. La población aumentó gracias a la
inmigración europea a las colonias y a la caída de las tasas de mortalidad
entre la población indígena, pero se produjo la segregación racial, ya que la
raza blanca era considerada superior y por ello tenía más derechos.
c)
POLÍTICAS. Los
países colonizadores utilizaron sus colonias para aumentar su prestigio
político y las usaron en sus conflictos con otras potencias. Sin embargo, la
colonización creó serios conflictos entre las potencias: Entre Francia y Gran
Bretaña, en el actual Sudán del Sur, (Incidente de Fachoda, 1898) por su mutuo
interés de unir por ferrocarril sus colonias en los cuatro confines de África;
entre Gran Bretaña y Alemania por la colonización de ésta última de África
Oriental (actual Tanzania); entre Francia y Alemania ante el intento de esta
última de establecer un protectorado en Camerún; entre Francia y Bélgica por el
control del Congo…
Para evitar conflictos se celebraron
reuniones diplomáticas, destacando la Conferencia
de Berlín (1884-1885),
convocada por Bismarck y que, pese a los acuerdos conseguidos, no tuvo el éxito
deseado; o la Conferencia de
Algeciras, que intentó
resolver el reparto del protectorado sobre Marruecos que, finalmente,
correspondió a Francia y España.
d) CULTURALES. En todos los casos
la cultura occidental se impuso a la cultura indígena (lengua, religión,
costumbres…) en un proceso de aculturación.
3. LAS GRANDES POTENCIAS
MUNDIALES EN EL CAMBIO DE SIGLO.
En este apartado podemos incluir a
representantes de tres continentes: Gran Bretaña, Francia, Alemania,
Austria-Hungría, Rusia, Estados Unidos y Japón.
GRAN
BRETAÑA vive
su esplendor político y económico como primera potencia mundial en la que se ha
dado en llamar la época victoriana. El estado británico no había sufrido los
sobresaltos de las revoluciones liberales y mantenía un sistema democrático
estable basado en el bipartidismo entre los conservadores (torys) de Disraeli y
los liberales (whigs) liderados por Gladstone.
Económicamente
el país sigue siendo una potencia industrial y comercial basada en su política
librecambista, mientras Londres es la capital financiera del mundo. Sólo
algunos problemas coloniales y la cuestión de Irlanda alteran su normalidad
política.
ALEMANIA Recordemos que la unificación alemana
culminó en 1871, dejando a Guillermo I como Kaiser y a Otto von Bismarck como
su canciller. Este impondrá un modelo político autoritario sobre un estado
confederal dominado por Prusia, a la vez que Alemania se convertía en la
primera potencia industrial de Europa.
Hasta
1890 Bismarck aumentó el poder internacional de Alemania gracias a su política
de alianzas, pero ello se hacía desde un estado con serios problemas políticos
(falta de democracia, militarismo…), lo que llevó a seguir una tendencia
imperialista que acabaría llevando a Alemania hasta la Primera Guerra Mundial.
FRANCIA tuvo una convulsa historia política
desde 1789: La revolución francesa, el imperio napoleónico, la restauración
borbónica en las personas de Luís XVIII y Carlos X, la llegada de la dinastía
de los Orleans, la implantación de la II República con Luís Napoleón III… La
pérdida de la guerra Franco-Prusiana en 1870 fue un duro golpe para Francia,
que supuso la abdicación del emperador (Napoleón III) y dio paso al estallido
social de la Comuna de París (marzo-mayo de 1871)
En
1873 en Francia se había proclamado la III República, que estuvo salpicada de
inestabilidad y corrupción política, lo que no impidió el desarrollo económico
e imperialista francés. Símbolo de su pujanza económica fue la celebración en
París en 1889 de una Exposición Universal que tuvo en la Torre Eiffel su
símbolo para la posteridad.
AUSTRIA-HUNGRÍA inauguró el liberalismo en el reinado
de Francisco José I (casado con la emperatriz Isabel, la famosa Sissi), durante
el cual se produjo también la modernización económica de su Estado. Sin embargo
los problemas nacionalistas en el seno del imperio austro-húngaro, sobre todo
en los Balcanes, su dependencia financiera del capital extranjero y su nula
intervención en el reparto colonial, mermaron su poderío internacional que –en
cualquier caso- se mantuvo hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial.
EL
IMPERIO RUSO, bajo
el dominio de la dinastía de los Romanov, era un gigante con los pies de barro
que mantuvo hasta 1861 (cuando se prohibió la servidumbre legal) estructuras
feudales. Desde entonces se emprendió una etapa de reformas de corte liberal
que afectaron a la administración, la justicia y la economía. Rusia se abrió a
las inversiones extranjeras, lo que le permitió un leve desarrollo económico.
Sin embargo el descontento de la población ante la situación política,
económica y social era evidente, lo que unido a los fracasos en el intento de
controlar los Balcanes y la derrota en su guerra contra Japón en 1905, explican
la situación que hará estallar las revoluciones de 1917.
JAPÓN sigue siendo a principios del XIX un
país feudal, que iniciará su modernización en la llamada era Meiji con la
apertura al exterior, lo que la convertirá en poco tiempo en una potencia
industrial emergente con aspiraciones imperialistas, primero en Manchuria y
Corea –donde se enfrentará militarmente a Rusia- y, después, en el Pacífico.
ESTADOS
UNIDOS se
había convertido desde la finalización de su Guerra de Independencia (1783) en
una potencia mundial de primer orden. En apenas un siglo había concluido su conquista interior, se había
anexionado Texas, Nuevo México y California, a costa de México, y había
extendido su influencia política y económica por buena parte de América. Sólo
la guerra civil entre 1861-1865 frenó temporalmente este progreso, que continuó
con la compra de Alaska en 1867, la anexión de Puerto Rico y Filipinas tras su
guerra con España en 1898, la de Hawai en 1900… Su decisiva intervención en la
Primera Guerra Mundial la convirtió en potencia hegemónica occidental.
Su
poder político se basó en su poderío económico, cimentado en sus enormes
recursos, su rápido crecimiento territorial y demográfico, su hábil política
imperialista y el desarrollo temprano de la sociedad de consumo, que la convirtió
en el líder del capitalismo mundial.
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PAISES
COLONIZADORES Y TERRITORIOS QUE POSEÍAN EN ÁFRICA
Alemania
África Occidental Alemana. Incluía: Camerún; Togolandia (hoy Togo y parte de Ghana).
África Oriental Alemana (ahora Burundi, Ruanda y Tanzania).
Bélgica
España
Protectorado Español de Marruecos (ahora parte de Marruecos)
África Occidental Española, que incluía: Río de Oro (ahora Sáhara Occidental) e Ifni (ahora parte de Marruecos:
Cabo Juby y Saguia el Hamra)
Guinea
Española (ahora Guinea
Ecuatorial)
Francia
Protectorado de Marruecos (ahora parte de Marruecos)
África
Occidental Francesa, que incluía: Mauritania, Senegal, Sudán Francés (ahora Malí), Guinea (Camerún* Después de la I Guerra Mundial cuando
la perdió Alemania), Costa de
Marfil, Níger, Alto Volta (ahora Burkina Faso), Dahomey (ahora Benín)
África
Ecuatorial Francesa, que incluía: Gabón, Congo Medio (ahora la República del Congo), Ubangui-Chari (ahora la República Centroafricana), Chad, Somalilandia Francesa (ahora Yibuti), Madagascar e Islas Comoras
Italia
África del
Norte Italiana (ahora Libia)
África Oriental Italiana, que incluía: Eritrea
Italiana, Somalilandia Italiana (ahora Somalia)
Portugal
África Occidental Portuguesa (ahora Angola); África Oriental Portuguesa (ahora Mozambique); Guinea
Portuguesa (ahora Guinea-Bisáu); Santo Tomé y Príncipe; San Juan Bautista de Ajuda (enclave ubicado en la costa de
Dahomey)
Reino Unido
Sudán Anglo-Egipcio (ahora Sudán)
África Oriental Británica, incluía: Kenia y Uganda
África
Occidental Británica, que incluía: Sierra Leona, Gambia, Costa de Oro Británica (ahora Ghana)
Somalilandia Británica; Rhodesia del Sur (ahora Zimbabue); Rhodesia del Norte (ahora Zambia); Bechuanalandia (ahora Botsuana); Unión Sudafricana; Nigeria y Nyasalandia (ahora Malawi)
Estados independientes
Liberia,
fundada por la Sociedad Americana de Colonización de los Estados Unidos en 1821. Declaró su independencia en
1847.
Etiopía (Abisinia),
sus fronteras fueron trazadas de nuevo con la Eritrea Italiana y Somalilandia Francesa, brevemente ocupada
por Italia de 1936 a 1941 durante la Crisis de Abisinia de la Segunda Guerra Mundial.
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