viernes, 1 de noviembre de 2019

Tema 3: Las revoluciones políticas contemporáneas.

UNIDAD 3: LAS REVOLUCIONES POLÍTICAS CONTEMPORÁNEAS

El umbral entre los siglos XVIII y XIX fue testigo de importantes revoluciones políticas, llamadas genéricamente revoluciones atlánticas. La primera de ellas se produjo en América y concluyó en 1776 con la independencia de los EE.UU. Pero la más importante fue la que arrancó en 1789 –fecha que desde entonces marca el inicio de la Edad Contemporánea- dando lugar a la Revolución Francesa.
Llamamos revolución política al movimiento en el que se produce un desplazamiento violento de las élites que ocupan el poder, provocado  por los sectores que, marginados del mismo,  pretenden modificar las estructuras políticas y, a veces, también las sociales.
Casi todas las revoluciones políticas van antecedidas por una crítica situación socioeconómica y política que provoca el descontento de uno o varios sectores sociales. Estos no tienen, necesariamente, que tener objetivos coincidentes. De hecho puede tratarse de grupos muy concienciados política e ideológicamente o sólo de sectores que únicamente aspiran a la mejora de su nivel de vida que se unen coyunturalmente para conseguir sus fines particulares.
Esta situación es la que se irá creando a lo largo del siglo XVIII cuando la burguesía ilustrada pone en tela de juicio los principios del Antiguo Régimen -que los margina del poder político- y encuentra el apoyo de obreros y campesinos, deseosos de mejorar su situación, para derribar las antiguas estructuras.
 Aunque con un carácter muy distinto, las primeras revoluciones políticas contemporáneas tienen como escenario EE.UU. y Francia, y como fechas las de 1776 y 1789, respectivamente.
A ésta siguieron una oleada de revoluciones liberales en 1820 1830, 1848… y el desarrollo de los movimientos nacionalistas que iban a dar lugar a la aparición de estados como Italia o Alemania.

1. LA INDEPENDENCIA DE LOS EE.UU.
1.1. Las razones de la independencia.    
     En este caso el término revolución es un tanto inexacto, ya que la independencia de EE.UU. constituye un proceso independentista en el que las estructuras económicas y sociales apenas se ven afectadas. En esencia, el cambio supone el nacimiento de un país libre, republicano y democrático, desde una situación previa en la que, en lo político, las trece colonias se rigen por una “constitución” reflejo de la de la Metrópoli, un gobernador que representa a la corona y una Asamblea en la que están representados los delegados de los ciudadanos; y en lo económico no tenían libertad, al ser mercados reservados a la metrópoli.
Entre las razones del conflicto podemos destacar tres:
Razones económicas: La imposición británica sobre las colonias de tasas aduaneras sobre la melaza y el azúcar; el impuesto del timbre (todo acto jurídico debía quedar reflejado en papel timbrado del estado), el impuesto sobre el té y la posterior concesión de su monopolio a la Compañía de Indias y la dura represión del contrabando. La reacción de los colonos fue inmediata y se canalizó por dos vías:
*Se acuerda imponer un boicot a los productos ingleses.
*Se organiza un grupo agitador, Los hijos de la libertad, que atacan intereses británicos.
Razones ideológicas. Entre los colonos se habían difundido las ideas ilustradas, partidarias de la representatividad política de los ciudadanos (Rosseau) y de la separación y equilibrio de poderes.
Razones políticas. Los colonos norteamericanos rechazaron las medidas británicas alegando que ellos no tenían representantes en el parlamento de Londres.
1.2. Los hechos.
A partir de aquí los hechos se desarrollan vertiginosamente: un grupo de colonos, disfrazados de Indios, arrojan al mar los cargamentos de té de los barcos ingleses, ante lo que responde la metrópoli enviando tropas a América y prohibiendo las reuniones públicas. Los colonos crean entonces un partido patriótico, que se reúnen en Filadelfia en septiembre de 1774 y firman la “Declaración de Derechos”, que exige la participación del ciudadano en la votación de derechos e impuestos a la vez que reclutan y entrenan milicias armadas.
El primer enfrentamiento entre los casacas rojas y los voluntarios americanos se produjo en el tiroteo de Lexington (abril de 1775). Aunque el gobierno británico promueve el diálogo con el embajador norteamericano Benjamín Franklin, el Congreso Americano reunido en Filadelfia rechaza sus propuestas y crea un ejército, a cuyo mando colocará a G. Washington.
El 4 de julio de 1776 se proclamó la Declaración de independencia de las trece colonias en Filadelfia; en ella se plasman los principios de los filósofos ilustrados: derecho a la igualdad política y jurídica, derecho a la libertad, a la felicidad y a las formas de gobierno basadas en la soberanía popular.
El ejército norteamericano, al mando de  George Washington, y con el apoyo de Francia y España derrotó a las tropas británicas. La paz se firmó en 1783 y Gran Bretaña reconoció la independencia de las trece colonias. El nuevo país se denominó Estados Unidos de América y George Washington se convirtió en su primer presidente.
 1.3. La Constitución
En 1787 se aprobó la Constitución de los EE.UU. En ella las ideas de la Ilustración pasaron por primera vez del plano de las ideas al de la realidad política. En esta constitución –que con diversas enmiendas sigue vigente en la actualidad- se contempla:
*El principio de soberanía popular: El poder reside en el pueblo.
*La división de poderes: El legislativo corresponde al Congreso, el judicial al Tribunal Supremo y el ejecutivo a un presidente elegido por el pueblo cada cuatro años.
*El estado adopta la forma de república federal. Los estados tienen autonomía para gobernarse, pero el país tiene una política exterior, un ejército y una constitución comunes.

2. LA REVOLUCIÓN FRANCESA.
La importancia de este hecho histórico es tan grande que su fecha, 1789, ha servido para marcar el inicio de la Edad Contemporánea. Su trascendencia le viene de ser el primer movimiento revolucionario que triunfó, iniciando con ello el cambio de las estructuras socio-políticas de toda Europa. Fue un movimiento inspirado por la burguesía, que busca satisfacer sus intereses de clase, aunque las clases populares jugaron un papel importante. Básicamente sirvió para derribar en Francia el Antiguo Régimen, transformando la sociedad absolutista dominada por la aristocracia en otra liberal dominada por la burguesía.
2.1. Antecedentes de la Revolución Francesa.
    La revolución estalla en Francia como resultado de la confluencia de una triple crisis: económica, social y de las instituciones. Veámoslas.
a) La situación económica. Francia se vio afectada por una grave crisis económica en el reinado de Luís XVI, agravada por el hambre provocada por la pérdida de cosechas de 1788 y 1789. En esos años el estado financiero de Francia es ruinoso debido a los elevados gastos debidos a las guerras y el mantenimiento del estado absolutista. El  intento de evitar la bancarrota provocaría una subida de impuestos destinada, en parte, a mantener el lujo cortesano y pagar las rentas a unos nobles que siguen sin pagar impuestos al estado y exprimiendo a los campesinos.
b) La crisis social. A fines del XVIII Francia mantiene una sociedad estamental donde:
*La nobleza sigue siendo la clase privilegiada. Posee 1/5 de las tierras y oprime a los campesinos mientras, en la corte de Versalles, más de 4000 nobles llevan una vida ociosa de lujo y ostentación, sostenida por las rentas que les otorga el rey.
*El clero sigue siendo una clase heterogénea aunque la Iglesia, como institución, sigue disfrutando de las riquezas que le proporcionan los diezmos, las rentas de sus tierras, el alquiler de inmuebles o las suculentas sumas procedentes de donaciones y limosnas.
*En Tercer Estado se abren cada vez más diferencias entre la burguesía, los asalariados urbanos y los campesinos. La primera sigue dominando el poder económico. La burguesía financiera y de negocios controla la banca, la industria y el comercio y la burguesía media, ocupando los cargos burocráticos no reservados a los nobles, acaba dominando la administración del país.
     Por su parte, asalariados urbanos y campesinos ven empeorar su situación: Las subidas de precios les empobrecen y la crisis económica aumenta el paro y la mendicidad. El campesinado es la clase más numerosa y heterogénea (pequeños propietarios, peones agrícolas, siervos...) Muchos campesinos siguen sometidos a los antiguos usos señoriales: deben pagar los censos y derechos de administración de justicia, no pueden heredar sin pagar previamente derechos al señor (manos muertas)... Además deben hacer frente al pago de impuestos reales y diezmos. Por todo ello reclaman la definitiva abolición de los derechos feudales.
c) Crisis institucional. La figura del rey, totalmente alejado de la política y despreocupado del gobierno, se va deteriorando, además, la costumbre de la venta de cargos favorece la corrupción, ya que tras la compra, el propietario busca amortizar su inversión aceptando sobornos, comisiones...
Mientras las ideas ilustradas seguían debilitado las bases del absolutismo y los burgueses reclaman el acceso al poder político mientras nobleza y clero se niegan a renunciar a sus privilegios, de ahí que se opongan a la convocatoria de los Estados Generales destinados a buscar solución a la crisis.
2.2. Los inicios de la revolución. De los Estados Generales a la Asamblea Nacional
Ante la inminente situación de bancarrota que vivía Francia en 1789, los ministros de hacienda consideran imprescindible eliminar los privilegios de nobles y eclesiásticos y hacerles pagar impuestos. Así, por ejemplo, el ministro Calonge, propuso establecer una contribución por propiedades agrarias y abolir los derechos señoriales de la Iglesia.
La Asamblea de Notables y el Parlamento de París, instituciones formadas por nobles y altos cargos de la Iglesia designados por el rey, rechazan la propuesta, obligando a éste a convocar los Estados Generales –que no se reunían desde hacía 175 años-, una asamblea donde están representados por estamentos la nobleza, el clero y el Tercer Estado. A este rechazo de la nobleza y el clero a cualquier tipo de reforma se le ha denominado la revuelta de los privilegiados.
Antes de reunirse se invita al pueblo a elaborar unos “cuadernos de quejas” que habrían de ser debatidos por separado por cada estamento. Sin embargo, a la hora de tomar decisiones cada estamento poseía un solo voto, de modo que la alianza de nobles y eclesiásticos hacía que prevaleciese siempre la opinión de los privilegiados. De esta manera, y ante la falta de soluciones, la burguesía, con el apoyo del pueblo llano, reclama deliberaciones conjuntas, el voto personal y la conversión de los Estados Generales en Asamblea Constituyente al objeto de dotar a Francia de nuevas leyes fundamentales.
La dura oposición de los privilegiados, apoyados por el rey, desata la revolución, que tiene como primer episodio el asalto a un símbolo del absolutismo francés: la cárcel de la Bastilla. Era el 14 de julio de 1789. Mientras, la burguesía, se encierra en la sala del juego de pelota y se constituye en Asamblea Nacional para dar a Francia una Constitución.
2.3. La Asamblea Constituyente (1798-1791)
    Ante la presión popular el rey acaba aceptando la Asamblea Constituyente y el voto personal. Desde el primer momento la Asamblea acoge muy diferentes ideas políticas, de forma que en su seno irán surgiendo distintos grupos que serán el germen de los futuros partidos políticos. Estos son:
*Los Negros, que representan los intereses de los privilegiados. Defienden el Antiguo Régimen y su actitud reaccionaria les lleva a organizar rebeliones antirrevolucionarias.
*Los monárquicos, que defendiendo el Antiguo Régimen admiten la necesidad de reformas y el derecho de libertad. Son, ideológicamente, seguidores de Voltaire.
*Los Patriotas o Constitucionales, asimilables a una izquierda monárquica. Proponen una monarquía constitucional al estilo inglés y siguen las ideas de Montesquieu.
*Los Demócratas, que persiguen la revolución política, social y económica pero con dos tendencias: la de los Girondinos partidarios de un estado federal revolucionario y la de los Jacobinos (la extrema izquierda), que con el apoyo de las masas populares (Saint-Culottes) persiguen consolidar los logros de la revolución por cualquier medio. A través de sus líderes, Robespierre, Marat y Danton, serán los grandes protagonistas de la Revolución.
La labor de la Asamblea constituyente –que ejerce, además, el gobierno del país-  va a desarrollar una doble labor:
a) La implantación de medidas reformistas, destacando:
·         La abolición del régimen señorial con la supresión de los derechos feudales (que quedan suspendidos el 4 de agosto).
·         El establecimiento de una constitución civil del clero, que convierte a los clérigos en funcionarios del estado.
·         La implantación de una contribución directa y universal, lo que supone el fin del privilegio de no pagar impuesto que tenían la nobleza y el clero.
·         La unificación administrativa en manos del estado y la división del país en departamentos administrativos.
·         La modificación general de las leyes a través de la aprobación de un código penal
·         La aprobación de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (26 de agosto), que proclaman la soberanía nacional y los derechos de libertad y propiedad.
Todo ello, en  conjunto, significa el fin del Antiguo Régimen.
b) La aprobación de una Constitución, la de 1791, que inspirada por los girondinos, ofrece como máximos logros:
*La liquidación de la monarquía absoluta como forma de gobierno, que da paso a una monarquía liberal donde el rey sólo tiene poder para sancionar las leyes.
*La separación de poderes, atribuyendo el ejecutivo al rey, el legislativo a una asamblea elegida por los ciudadanos y el judicial a una justicia profesional dependiente del estado.
*La implantación de un sistema de sufragio censitario (limitado por el nivel de renta).
2.4. La Asamblea Legislativa (1791-1792)
     Tras aprobarse la Constitución se elige una nueva Asamblea que asume inmediatamente su función legislativa sobre una sociedad que había pasado a estar dirigida por la burguesía, pero que a sus problemas económicos une ahora el ataque de potencias extranjeras, temerosas de que el ejemplo francés cundiera en sus territorios. Es el caso del Imperio Austríaco que, instigado por Luis XVI y apoyado en el interior por los reaccionarios, ataca Francia e infringe al ejército galo una severa derrota.
El peligro que ello supone para la Revolución, unido a una insurrección popular en París (agosto de 1792) provoca la radicalización de la revolución: al mes siguiente se declaró abolida la monarquía y se proclamó la República. A la vez se convocan nuevas elecciones, mediante el método del sufragio universal masculino, para formar una nueva Asamblea que será ahora llamada Convención.
2.5. La Convención (1792-1795)
La Convención quedó primero en manos de los Girondinos, pero la amenaza de las potencias extranjeras, la crisis económica y el descontento popular provoca la llamada REBELIÓN DE LOS EXALTADOS. Ello supone que el poder es asumido por los jacobinos, con Robespierre y Marat a la cabeza, que con su radicalismo, y apoyados en las masas populares, inauguran la fase del terror: acusan al rey de alta traición y lo despojan de su cargo, encarcelándolo hasta que el propio Robespierre consigue su condena a muerte junto con la de la reina María Antonieta (enero de 1793).
Por otro lado, la ejecución de Luis XVI y el previo establecimiento de la República hizo necesario elaborar una nueva Constitución, la de 1793, donde la principal novedad es la aceptación del sufragio universal.
Tras ello, el recién creado Comité de Salud Pública (formado por doce miembros elegidos por la Convención), usando la llamada Ley de Sospechosos, procede a eliminar a los enemigos de la revolución. Son momentos donde la guillotina no descansa, llegando incluso a acabar con algunos líderes de la revolución como Dantón o Hérbert.
Paralelamente se aplica una política favorable a las clases populares: Se establecen precios máximos para productos básicos, se proclama la exención de pagos a los campesinos con problemas económicos, se confiscaron tierras a los enemigos de la revolución para entregarlas a los patriotas, se introdujo la enseñanza elemental universal…
Sin embargo, los excesos revolucionarios y el cambio en la marcha de la guerra en Europa –que dio prestigio al ejército francés- fueron responsables de que en 1794 un golpe de estado, el de Thermidor, derribara al propio Robespierre y que se le condenara a muerte, concluyendo así la fase exaltada de la Revolución.
2.6. El Directorio (1795-1799).
        En 1795 Francia ya tiene una nueva Constitución, que mantiene la República y concibe una Asamblea Legislativa bicameral elegida por sufragio censitario: El Consejo de los Quinientos o cámara baja y la Cámara de los Ancianos o cámara alta. Entre ambas elegían al gobierno o Directorio, concebido ahora como un gabinete de cinco miembros.
Los girondinos vuelven a hacerse con el poder iniciando una política moderada en la que el poder cae de nuevo en manos de la alta burguesía. Sin embargo encuentran la oposición de los absolutistas –que tienen como candidato a Luís XVIII, hermano de luís XVI- y los radicales (uno de ello, Babeuf, es considerado el precursor del comunismo al solicitar la abolición de la propiedad privada); no son capaces de solventar la crisis económica que castiga a las clases populares y deben hacer frente a una coalición de potencias extranjeras contra Francia, disuelta por la acción diplomática y las victorias de Napoleón contra Austria.
2.7. Del Consulado al Imperio (1799-1814).
A finales de 1799 se inicia un fenómeno de concentración de poder, esta vez en manos de un joven militar que, apoyándose en el ejército y prestigiado por sus éxitos militares, procederá a liquidar el Directorio mediante un golpe de estado, el de Brumario (noviembre, 1979). Tras él se disuelve el poder legislativo y se establece una nueva fórmula de gobierno autoritario y personal: el Consulado, que se extiende hasta 1804.
En él, el gobierno recae en un gabinete de tres miembros, que imponen la constitución de 1800. En ella ya no se recoge la declaración de derechos ni se contempla la división de poderes, aunque se dice respetar el espíritu de la Revolución. Napoleón se proclama primer cónsul, acumulando todo el poder y dejando a los otros dos cónsules sólo un papel consultivo.
En 1802 Napoleón se proclamará Cónsul Vitalicio, iniciando entonces el período más glorioso de su política de expansión imperialista. En esos años sus ejércitos victoriosos someten, tras resonantes victorias (Ulm, Austerlitz, Jena...), a las grandes potencias absolutistas de Europa (Austria, Prusia, España, Rusia).
 En 1804 se corona emperador de Francia y comienza a extender por los territorios conquistados su política ilustrada, basada en la imposición de reformas desde un poder fuertemente centralizado y la reestructuración  de Europa mediante la formación de un conjunto de Estados gobernados por miembros de su propia familia.
Sin embargo, sus primeros reveses militares en España fueron el inicio del cambio de signo en la guerra. La decisiva intervención de Gran Bretaña y el desastre militar en Rusia condujeron a la definitiva derrota napoleónica en los campos de Waterloo. Corría el año 1814.
3. CONSECUENCIAS DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA.
      Puede decirse que las principales consecuencias de la revolución se reflejan en tres frentes:
a) En el terreno político la Revolución significó el fin del Antiguo Régimen y las políticas absolutistas, dando paso al inicio del liberalismo. Ello va a suponer la conquista de la soberanía nacional (el poder supremo reside en el pueblo), el desarrollo de la monarquía constitucional basada en el protagonismo de la Constitución como ley máxima que debe garantizar la separación de poderes y una serie de derechos y libertades del hombre y del ciudadano (derecha de libertad, de pensamiento, de reunión, religiosa, de sufragio...) y, finalmente, supone el triunfo político de la burguesía y del sistema de partidos políticos.

b) En el terreno social las principales consecuencias afectan al modelo de sociedad, ya que se pasa de la sociedad estamental a la sociedad de clases, donde la pertenencia a un grupo viene determinada por el nivel de renta que se posee.
La nobleza no desaparece, pero pierde protagonismo al igual que la Iglesia, que verá disminuir en muchos casos su poder sobre la tierra y privilegios como el cobro de diezmos. Por su parte, será la burguesía la clase más favorecida con los cambios, al sumar al poder económico, del que ya disfrutaba, el poder político. En la base de la pirámide social el predominio campesino irá dando paso a una creciente importancia del proletariado urbano que, no obstante continuará siendo una clase sometida y depauperada.
c) En el campo ideológico el ejemplo de la revolución francesa iba a extenderse por toda Europa, siendo muchos los países donde los procesos de ruptura del Antiguo Régimen se guían por los ideales franceses. El ejemplo, además, se mantuvo en las oleadas revolucionarias que sacudieron Europa en 1830 y 1848.


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