UNIDAD
3: LAS REVOLUCIONES POLÍTICAS CONTEMPORÁNEAS
El
umbral entre los siglos XVIII y XIX fue testigo de importantes revoluciones
políticas, llamadas genéricamente revoluciones atlánticas. La primera de ellas
se produjo en América y concluyó en 1776 con la independencia de los EE.UU.
Pero la más importante fue la que arrancó en 1789 –fecha que desde entonces
marca el inicio de la Edad Contemporánea- dando lugar a la Revolución Francesa.
Llamamos
revolución política al movimiento en el que se produce un desplazamiento
violento de las élites que ocupan el poder, provocado por los sectores que, marginados del
mismo, pretenden modificar
las estructuras políticas y, a veces, también las sociales.
Casi
todas las revoluciones políticas van antecedidas por una crítica situación
socioeconómica y política que provoca el descontento de uno o varios sectores
sociales. Estos no tienen, necesariamente, que tener objetivos coincidentes. De
hecho puede tratarse de grupos muy concienciados política e ideológicamente o
sólo de sectores que únicamente aspiran a la mejora de su nivel de vida que se
unen coyunturalmente para conseguir sus fines particulares.
Esta
situación es la que se irá creando a lo largo del siglo XVIII cuando la
burguesía ilustrada pone en tela de juicio los principios del Antiguo Régimen
-que los margina del poder político- y encuentra el apoyo de obreros y
campesinos, deseosos de mejorar su situación, para derribar las antiguas
estructuras.
Aunque
con un carácter muy distinto, las primeras revoluciones políticas
contemporáneas tienen como escenario EE.UU. y Francia, y como fechas las de
1776 y 1789, respectivamente.
A
ésta siguieron una oleada de revoluciones liberales en 1820 1830, 1848… y el
desarrollo de los movimientos nacionalistas que iban a dar lugar a la aparición
de estados como Italia o Alemania.
1. LA INDEPENDENCIA DE LOS EE.UU.
1.1. Las
razones de la independencia.
En este caso el término revolución es
un tanto inexacto, ya que la independencia de EE.UU. constituye un proceso
independentista en el que las estructuras económicas y sociales apenas se ven
afectadas. En esencia, el cambio supone el nacimiento de un país libre,
republicano y democrático, desde una situación previa en la que, en lo
político, las trece colonias se rigen por una “constitución” reflejo de la de
la Metrópoli, un gobernador que representa a la corona y una Asamblea en la que
están representados los delegados de los ciudadanos; y en lo económico no
tenían libertad, al ser mercados reservados a la metrópoli.
Entre
las razones del conflicto podemos destacar tres:
Razones
económicas: La imposición británica sobre las colonias de tasas
aduaneras sobre la melaza y el azúcar; el impuesto del timbre (todo acto
jurídico debía quedar reflejado en papel timbrado del estado), el impuesto
sobre el té y la posterior concesión de su monopolio a la Compañía de Indias y
la dura represión del contrabando. La reacción de los colonos fue inmediata y
se canalizó por dos vías:
*Se
acuerda imponer un boicot a los productos ingleses.
*Se
organiza un grupo agitador, Los
hijos de la libertad, que atacan intereses británicos.
Razones
ideológicas. Entre
los colonos se habían difundido las ideas ilustradas, partidarias de la
representatividad política de los ciudadanos (Rosseau) y de la separación y
equilibrio de poderes.
Razones
políticas. Los
colonos norteamericanos rechazaron las medidas británicas alegando que ellos no
tenían representantes en el parlamento de Londres.
1.2. Los hechos.
A partir
de aquí los hechos se desarrollan vertiginosamente: un grupo de colonos,
disfrazados de Indios, arrojan al mar los cargamentos de té de los barcos
ingleses, ante lo que responde la metrópoli enviando tropas a América y
prohibiendo las reuniones públicas. Los colonos crean entonces un partido
patriótico, que se reúnen en Filadelfia en septiembre de 1774 y firman la “Declaración de Derechos”, que
exige la participación del ciudadano en la votación de derechos e impuestos a
la vez que reclutan y entrenan milicias armadas.
El
primer enfrentamiento entre los casacas
rojas y los voluntarios americanos se produjo en el tiroteo de Lexington (abril de 1775). Aunque el
gobierno británico promueve el diálogo con el embajador norteamericano Benjamín
Franklin, el Congreso Americano reunido en Filadelfia rechaza sus propuestas y
crea un ejército, a cuyo mando colocará a G. Washington.
El
4 de julio de 1776 se proclamó la Declaración de independencia de las trece
colonias en Filadelfia; en ella se plasman los principios de los filósofos
ilustrados: derecho a la igualdad política y jurídica, derecho a la libertad, a
la felicidad y a las formas de gobierno basadas en la soberanía popular.
El
ejército norteamericano, al mando de George
Washington, y con el apoyo de Francia y España derrotó a las tropas británicas.
La paz se firmó en 1783 y Gran Bretaña reconoció la independencia de las trece
colonias. El nuevo país se denominó Estados Unidos de América y George
Washington se convirtió en su primer presidente.
1.3. La Constitución
En
1787 se aprobó la Constitución de los EE.UU. En ella las ideas de la
Ilustración pasaron por primera vez del plano de las ideas al de la realidad
política. En esta constitución –que con diversas enmiendas sigue vigente en la
actualidad- se contempla:
*El
principio de soberanía popular: El poder reside en el pueblo.
*La
división de poderes: El legislativo corresponde al Congreso, el judicial al
Tribunal Supremo y el ejecutivo a un presidente elegido por el pueblo cada
cuatro años.
*El
estado adopta la forma de república federal. Los estados tienen autonomía para
gobernarse, pero el país tiene una política exterior, un ejército y una
constitución comunes.
2. LA REVOLUCIÓN FRANCESA.
La
importancia de este hecho histórico es tan grande que su fecha, 1789, ha
servido para marcar el inicio de la Edad Contemporánea. Su trascendencia le
viene de ser el primer movimiento revolucionario que triunfó, iniciando con
ello el cambio de las estructuras socio-políticas de toda Europa. Fue un
movimiento inspirado por la burguesía, que busca satisfacer sus intereses de
clase, aunque las clases populares jugaron un papel importante. Básicamente
sirvió para derribar en Francia el Antiguo Régimen, transformando la sociedad
absolutista dominada por la aristocracia en otra liberal dominada por la
burguesía.
2.1. Antecedentes de la
Revolución Francesa.
La revolución estalla en Francia como
resultado de la confluencia de una triple crisis: económica, social y de las
instituciones. Veámoslas.
a) La situación económica. Francia
se vio afectada por una grave crisis económica en el reinado de Luís XVI,
agravada por el hambre provocada por la pérdida de cosechas de 1788 y 1789. En
esos años el estado financiero de Francia es ruinoso debido a los elevados
gastos debidos a las guerras y el mantenimiento del estado absolutista.
El intento de evitar la
bancarrota provocaría una subida de impuestos destinada, en parte, a mantener
el lujo cortesano y pagar las rentas a unos nobles que siguen sin pagar
impuestos al estado y exprimiendo a los campesinos.
b) La crisis social. A fines del
XVIII Francia mantiene una sociedad estamental donde:
*La
nobleza sigue siendo la clase
privilegiada. Posee 1/5 de las tierras y oprime a los campesinos mientras, en
la corte de Versalles, más de 4000 nobles llevan una vida ociosa de lujo y
ostentación, sostenida por las rentas que les otorga el rey.
*El
clero sigue siendo una clase
heterogénea aunque la Iglesia, como institución, sigue disfrutando de las
riquezas que le proporcionan los diezmos, las rentas de sus tierras, el
alquiler de inmuebles o las suculentas sumas procedentes de donaciones y
limosnas.
*En Tercer Estado se abren cada vez más diferencias
entre la burguesía, los
asalariados urbanos y los campesinos. La primera sigue dominando el poder
económico. La burguesía financiera y de negocios controla la banca, la
industria y el comercio y la burguesía media, ocupando los cargos burocráticos
no reservados a los nobles, acaba dominando la administración del país.
Por su parte, asalariados urbanos y campesinos ven empeorar su situación: Las
subidas de precios les empobrecen y la crisis económica aumenta el paro y la
mendicidad. El campesinado es la clase más numerosa y heterogénea (pequeños
propietarios, peones agrícolas, siervos...) Muchos campesinos siguen sometidos
a los antiguos usos señoriales: deben pagar los censos y derechos
de administración de justicia, no pueden heredar sin pagar previamente
derechos al señor (manos muertas)... Además deben hacer frente al pago de impuestos reales y diezmos. Por todo ello reclaman la definitiva
abolición de los derechos feudales.
c) Crisis institucional. La figura del rey, totalmente alejado
de la política y despreocupado del gobierno, se va deteriorando, además, la
costumbre de la venta de cargos favorece la corrupción, ya que tras la compra,
el propietario busca amortizar su inversión aceptando
sobornos, comisiones...
Mientras
las ideas ilustradas seguían debilitado las bases del absolutismo y los
burgueses reclaman el acceso al poder político mientras nobleza y clero se
niegan a renunciar a sus privilegios, de ahí que se opongan a la convocatoria
de los Estados Generales destinados a buscar solución a la crisis.
2.2. Los inicios de la
revolución. De los Estados Generales a la Asamblea Nacional
Ante
la inminente situación de bancarrota que vivía Francia en 1789, los ministros
de hacienda consideran imprescindible eliminar los privilegios de nobles y
eclesiásticos y hacerles pagar impuestos. Así, por ejemplo, el ministro
Calonge, propuso establecer una contribución por propiedades agrarias y abolir
los derechos señoriales de la Iglesia.
La
Asamblea de Notables y el
Parlamento de París, instituciones formadas por nobles y altos cargos de la
Iglesia designados por el rey, rechazan la propuesta, obligando a éste a
convocar los Estados Generales –que no se reunían desde hacía 175 años-, una
asamblea donde están representados por estamentos la nobleza, el clero y el
Tercer Estado. A este rechazo de la nobleza y el clero a cualquier tipo de
reforma se le ha denominado la revuelta de los privilegiados.
Antes
de reunirse se invita al pueblo a elaborar unos “cuadernos de quejas” que
habrían de ser debatidos por separado por cada estamento. Sin embargo, a la
hora de tomar decisiones cada estamento poseía un solo voto, de modo que la
alianza de nobles y eclesiásticos hacía que prevaleciese siempre la opinión de
los privilegiados. De esta manera, y ante la falta de soluciones, la burguesía,
con el apoyo del pueblo llano, reclama deliberaciones conjuntas, el voto personal
y la conversión de los Estados Generales en Asamblea Constituyente al objeto de
dotar a Francia de nuevas leyes fundamentales.
La
dura oposición de los privilegiados, apoyados por el rey, desata la revolución,
que tiene como primer episodio el asalto a un símbolo del absolutismo francés:
la cárcel de la Bastilla. Era el 14 de julio de 1789. Mientras, la burguesía,
se encierra en la sala del juego de pelota y se constituye en Asamblea Nacional
para dar a Francia una Constitución.
2.3. La Asamblea Constituyente (1798-1791)
Ante la presión popular el rey acaba
aceptando la Asamblea Constituyente y el voto personal. Desde el primer momento
la Asamblea acoge muy diferentes ideas políticas, de forma que en su seno irán
surgiendo distintos grupos que serán el germen de los futuros partidos
políticos. Estos son:
*Los
Negros, que representan los intereses de los privilegiados. Defienden
el Antiguo Régimen y su actitud reaccionaria les lleva a organizar rebeliones
antirrevolucionarias.
*Los
monárquicos, que defendiendo el Antiguo Régimen admiten la necesidad de
reformas y el derecho de libertad. Son, ideológicamente, seguidores de
Voltaire.
*Los
Patriotas o Constitucionales, asimilables a una izquierda monárquica.
Proponen una monarquía constitucional al estilo inglés y siguen las ideas de
Montesquieu.
*Los
Demócratas, que persiguen la revolución política, social y económica
pero con dos tendencias: la de los Girondinos partidarios de un estado federal
revolucionario y la de los Jacobinos (la extrema izquierda), que con el
apoyo de las masas populares (Saint-Culottes) persiguen consolidar los logros
de la revolución por cualquier medio. A través de sus líderes, Robespierre,
Marat y Danton, serán los grandes protagonistas de la Revolución.
La
labor de la Asamblea constituyente –que ejerce, además, el gobierno del
país- va a desarrollar una
doble labor:
a)
La implantación de medidas reformistas, destacando:
·
La abolición del régimen señorial con la supresión de los
derechos feudales (que quedan suspendidos el 4 de agosto).
·
El establecimiento de una constitución civil del clero, que
convierte a los clérigos en funcionarios del estado.
·
La implantación de una contribución directa y universal, lo
que supone el fin del privilegio de no pagar impuesto que tenían la nobleza y
el clero.
·
La unificación administrativa en manos del estado y la
división del país en departamentos administrativos.
·
La modificación general de las leyes a través de la
aprobación de un código penal
·
La aprobación de la Declaración
de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (26
de agosto), que proclaman la soberanía nacional y los derechos de libertad y
propiedad.
Todo
ello, en conjunto,
significa el fin del Antiguo Régimen.
b) La aprobación de una Constitución, la de 1791,
que inspirada por los girondinos, ofrece como máximos logros:
*La liquidación de la monarquía
absoluta como forma de
gobierno, que da paso a una monarquía
liberal donde el rey sólo
tiene poder para sancionar las leyes.
*La separación de poderes,
atribuyendo el ejecutivo al rey, el legislativo a una asamblea elegida por los
ciudadanos y el judicial a una justicia profesional dependiente del estado.
*La implantación de un sistema de
sufragio censitario (limitado
por el nivel de renta).
2.4. La Asamblea Legislativa (1791-1792)
Tras aprobarse la Constitución se
elige una nueva Asamblea que asume inmediatamente su función legislativa sobre
una sociedad que había pasado a estar dirigida por la burguesía, pero que a sus
problemas económicos une ahora el ataque de potencias extranjeras, temerosas de
que el ejemplo francés cundiera en sus territorios. Es el caso del Imperio
Austríaco que, instigado por Luis XVI y apoyado en el interior por los
reaccionarios, ataca Francia e infringe al ejército galo una severa derrota.
El
peligro que ello supone para la Revolución, unido a una insurrección popular en
París (agosto de 1792) provoca la radicalización de la revolución: al mes
siguiente se declaró abolida la monarquía y se proclamó la República. A la vez
se convocan nuevas elecciones, mediante el método del sufragio universal
masculino, para formar una nueva Asamblea que será ahora llamada Convención.
2.5. La
Convención (1792-1795)
La
Convención quedó primero en manos de los Girondinos, pero la amenaza de las
potencias extranjeras, la crisis económica y el descontento popular provoca la
llamada REBELIÓN DE LOS
EXALTADOS. Ello supone que el
poder es asumido por los jacobinos, con Robespierre
y Marat a la cabeza, que con
su radicalismo, y apoyados en las masas populares, inauguran la fase del terror:
acusan al rey de alta traición y lo despojan de su cargo, encarcelándolo hasta
que el propio Robespierre consigue su condena a muerte junto con la de la reina
María Antonieta (enero de 1793).
Por
otro lado, la ejecución de Luis XVI y el previo establecimiento de la República
hizo necesario elaborar una nueva Constitución, la de 1793, donde la principal
novedad es la aceptación del sufragio universal.
Tras
ello, el recién creado Comité
de Salud Pública (formado
por doce miembros elegidos por la Convención), usando la llamada Ley de Sospechosos, procede a
eliminar a los enemigos de la revolución. Son momentos donde la guillotina no
descansa, llegando incluso a acabar con algunos líderes de la revolución como
Dantón o Hérbert.
Paralelamente
se aplica una política favorable a las clases populares: Se establecen precios
máximos para productos básicos, se proclama la exención de pagos a los
campesinos con problemas económicos, se confiscaron tierras a los enemigos de
la revolución para entregarlas a los patriotas, se introdujo la enseñanza
elemental universal…
Sin
embargo, los excesos revolucionarios y el cambio en la marcha de la guerra en
Europa –que dio prestigio al ejército francés- fueron responsables de que en
1794 un golpe de estado, el de Thermidor, derribara al
propio Robespierre y que se le condenara a muerte, concluyendo así la fase
exaltada de la Revolución.
2.6. El
Directorio (1795-1799).
En 1795 Francia ya tiene una nueva
Constitución, que mantiene la República y concibe una Asamblea Legislativa
bicameral elegida por sufragio censitario: El Consejo de los Quinientos o
cámara baja y la Cámara de los Ancianos o cámara alta. Entre ambas elegían al
gobierno o Directorio, concebido ahora como un gabinete de cinco miembros.
Los
girondinos vuelven a hacerse con el poder iniciando una política moderada en la
que el poder cae de nuevo en manos de la alta burguesía. Sin embargo encuentran
la oposición de los absolutistas –que tienen como candidato a Luís XVIII,
hermano de luís XVI- y los radicales (uno de ello, Babeuf, es considerado el
precursor del comunismo al solicitar la abolición de la propiedad privada); no
son capaces de solventar la crisis económica que castiga a las clases populares
y deben hacer frente a una coalición de potencias extranjeras contra Francia,
disuelta por la acción diplomática y las victorias de Napoleón contra Austria.
2.7. Del
Consulado al Imperio (1799-1814).
A
finales de 1799 se inicia un fenómeno de concentración de poder, esta vez en
manos de un joven militar que, apoyándose en el ejército y prestigiado por sus
éxitos militares, procederá a liquidar el Directorio mediante un golpe de
estado, el de Brumario (noviembre, 1979). Tras él se disuelve
el poder legislativo y se establece una nueva fórmula de gobierno autoritario y
personal: el Consulado,
que se extiende hasta 1804.
En
él, el gobierno recae en un gabinete de tres miembros, que imponen la
constitución de 1800. En ella ya no se recoge la declaración de derechos ni se
contempla la división de poderes, aunque se dice respetar el espíritu de la
Revolución. Napoleón se proclama primer cónsul, acumulando todo el poder y
dejando a los otros dos cónsules sólo un papel consultivo.
En
1802 Napoleón se proclamará Cónsul
Vitalicio, iniciando entonces el período más glorioso de su política de
expansión imperialista. En esos años sus ejércitos victoriosos someten, tras
resonantes victorias (Ulm, Austerlitz, Jena...), a las grandes potencias
absolutistas de Europa (Austria, Prusia, España, Rusia).
En 1804 se corona emperador de Francia y comienza a extender por
los territorios conquistados su política ilustrada,
basada en la imposición de reformas desde un poder fuertemente centralizado y
la reestructuración de
Europa mediante la formación de un conjunto de Estados gobernados por miembros
de su propia familia.
Sin
embargo, sus primeros reveses militares en España fueron el inicio del cambio
de signo en la guerra. La decisiva intervención de Gran Bretaña y el desastre
militar en Rusia condujeron a la definitiva derrota napoleónica en los campos
de Waterloo. Corría el año 1814.
3. CONSECUENCIAS DE LA REVOLUCIÓN
FRANCESA.
Puede
decirse que las principales consecuencias de la revolución se reflejan en tres
frentes:
a) En el terreno político la Revolución significó el fin del
Antiguo Régimen y las políticas absolutistas, dando paso al inicio del
liberalismo. Ello va a suponer la conquista de la soberanía nacional (el poder
supremo reside en el pueblo), el desarrollo de la monarquía constitucional
basada en el protagonismo de la Constitución como ley máxima que debe
garantizar la separación de poderes y una serie de derechos y libertades del
hombre y del ciudadano (derecha de libertad, de pensamiento, de reunión,
religiosa, de sufragio...) y, finalmente, supone el triunfo político de la
burguesía y del sistema de partidos políticos.
b) En el terreno social las principales consecuencias afectan
al modelo de sociedad, ya que se pasa de la sociedad estamental a la sociedad
de clases, donde la pertenencia a un grupo viene determinada por el nivel de
renta que se posee.
La
nobleza no desaparece, pero pierde protagonismo al igual que la Iglesia, que
verá disminuir en muchos casos su poder sobre la tierra y privilegios como el
cobro de diezmos. Por su parte, será la burguesía la clase más favorecida con
los cambios, al sumar al poder económico, del que ya disfrutaba, el poder
político. En la base de la pirámide social el predominio campesino irá dando
paso a una creciente importancia del proletariado urbano que, no obstante
continuará siendo una clase sometida y depauperada.
c) En el campo ideológico el ejemplo de la revolución francesa
iba a extenderse por toda Europa, siendo muchos los países donde los procesos
de ruptura del Antiguo Régimen se guían por los ideales franceses. El ejemplo,
además, se mantuvo en las oleadas revolucionarias que sacudieron Europa en 1830
y 1848.
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